Conservar la fuerza, caminar con seguridad y mantener la independencia para realizar las tareas diarias son aspectos fundamentales para la calidad de vida durante la vejez. En ese contexto, la alimentación cumple un papel relevante, y las proteínas reciben especial atención por su función en el mantenimiento y la reparación de los tejidos, incluidos los músculos.
Un estudio publicado en marzo de 2026 titulado Consumo de proteínas y su interacción con los patrones alimentarios en los resultados clínicos de adultos mayores, examinó la relación entre la ingesta de este nutriente y diferentes indicadores de salud en 532 personas de 65 años o más.
Los investigadores encontraron asociaciones entre un mayor consumo de proteínas y menores riesgos de caídas, problemas de movilidad y limitaciones para realizar actividades cotidianas. Estos resultados aportan información sobre la importancia de la alimentación durante el envejecimiento, aunque no demuestran que consumir más proteínas sea, por sí solo, la causa de una mejor salud física.
Las proteínas pueden obtenerse tanto de alimentos de origen animal como vegetal. Alternar distintas fuentes permite incorporar, además, otros nutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo. Entre las opciones que pueden formar parte de la alimentación de las personas mayores se encuentran:
- Pescado: aporta proteínas de buena calidad. Variedades como el salmón también contienen ácidos grasos omega-3.
- Pollo: es una fuente de proteínas que contribuye al mantenimiento de los músculos.
- Huevos: contienen proteínas y otros nutrientes importantes, y pueden incorporarse en diferentes comidas.
- Legumbres: las lentejas, los garbanzos y los porotos aportan proteínas vegetales, fibra y minerales.
- Frutos secos: las nueces y las almendras contienen proteínas, grasas insaturadas y otros nutrientes. Pueden consumirse solos o añadirse a preparaciones.
La variedad también es importante para evitar que la alimentación se concentre exclusivamente en un grupo de alimentos. Una dieta equilibrada debe incluir frutas, verduras, cereales integrales y fuentes de proteínas, en proporciones que se adapten a las necesidades de cada persona.
¿Cuánta proteína necesitan las personas mayores? La cantidad adecuada depende de factores como el peso corporal, la actividad física, el estado nutricional y la presencia de enfermedades.
Además, aunque una ingesta adecuada de proteínas puede contribuir al mantenimiento muscular, no es el único factor que influye en la fuerza y la movilidad. La actividad física adaptada a las capacidades individuales, los ejercicios de fortalecimiento y el descanso también forman parte del cuidado de la salud durante el envejecimiento.
Envejecer de manera saludable no depende de un único alimento ni de aumentar indiscriminadamente el consumo de un nutriente. El objetivo es mantener una alimentación suficiente y equilibrada, acompañada de hábitos que favorezcan la autonomía y la calidad de vida.
Con base en El Tiempo/GDA