La vacuna gratuita en Uruguay que previene la meningitis y protege la calidad de vida en la vejez

Disponible sin costo en todos los vacunatorios del país, esta dosis única previene infecciones graves y evita secuelas que comprometen la autonomía física y la lucidez mental en los adultos mayores.

Vacuna covid-19 Uruguay
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Archivo El País

Esta nota comienza con datos: “El último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud Pública registró 17 casos de meningitis (...) Siete correspondieron a personas de 65 años y más, y se produjeron 3 fallecimientos en ese grupo (...) Esos 7 casos representan una letalidad de 42,86% (...) en mayores de 65 años, pero no significa que una persona mayor tenga un 42,86% de riesgo de morir por neumococo”.

Más allá de los números y matices del boletín, lo cierto es que esos fallecimientos muy probablemente podrían haberse evitado con la vacuna PVC20, que cualquier persona de 65 años o más puede darse en cualquier vacunatorio del país, y sin costo alguno.

Así lo explica el médico especializado en geriatría Dardo Roldán, actual vicepresidente de la Sociedad Uruguaya de Gerontología y Geriatría (SUGG).

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Dardo Roldán.
Foto: Gentileza.

Hablar de prevención en referencia a un grupo etario de 65 años o más, puede parecer una exageración, pero también es cierto que actualmente se comprende en mayor grado que hasta hace no mucho, que esa edad no significa lo que significó.

Por ejemplo, actualmente y según algunas fuentes —en este caso, el Banco Mundial— la expectativa de vida en Uruguay es casi de 80 años (en rigor, algo más de 78 años). Más allá de la discusión sobre la edad de retiro y su financiamiento, hay y habrá una importante parte de la población uruguaya que estará en condiciones de vivir aproximadamente tres lustros luego de cumplir 65. En 15 años hay tiempo para hacer bastante, pero todo dependerá si esas personas están en condiciones de aprovechar ese último período de vida de la mejor manera posible.

Adultos mayores disfrutando de un paseo.
Adultos mayores disfrutando de un paseo.
Foto: Freepik.

Hay otro factor que incide en esta temática: el concepto de envejecimiento saludable. Durante mucho tiempo, en particular durante el siglo pasado, gran parte de los recursos y esfuerzos médicos eran reactivos: la medicina reaccionaba ante la aparición de enfermedades y patologías.

Ese enfoque hoy se amplió a uno que se pregunta cómo se puede vivir no solo más tiempo, sino qué hacer para que ese último tramo vital sea lo más disfrutable posible antes del inevitable descenso varios metros bajo tierra.

En ese aspecto, todo lo que pueda contribuir a la prevención del desarrollo de enfermedades —y a una calidad de vida que incluya autonomía física y lucidez mental— cobra una relevancia destacable: una alimentación variada y equilibrada, un régimen de ejercicios físicos apropiados y sostenidos en el tiempo y, claro, controles de salud que entre otras cosas incluyen planes de vacunación.

Más allá de que probablemente uno puede que tenga que sobrellevar algunas enfermedades crónicas, también en varios de esos casos se han dado avances que permiten una calidad de vida aceptable. No ocurre lo mismo, por su puesto, en el caso de una enfermedad como la meningitis, para la cual la PVC20 es lo más indicado.

Vacunación
Hay algunas vacunas que pueden ayudar a contra infecciones que causan cáncer.
Foto: Commons.

“Lo importante de la vacuna es que, si bien previene la enfermedad que es potencialmente grave —puede llevar a una internación o eventualmente a la muerte—, las personas que se enferman sufren un impacto importante en su estado general, que afecta su capacidad funcional. Y eso por la infección, que quizás después nos cuesta mucho recuperar. Entonces, esto tiene un impacto contundente en la calidad de vida y en la capacidad funcional, la independencia y la autonomía de la persona a futuro”, amplía el médico.

Por lo demás, también resalta que la vacuna ha mejorado en su calidad y alcance -antes era necesario darse dos dosis, mientras que hoy con una alcanza- y no tiene contraindicaciones o efectos secundarios molestos. Porque pasa a veces que, por desinformación, prejuicio o temor, hay personas que evitan que se las administre. “Puede que quede una pequeña molestia en la zona donde entra la aguja, pero nada más que eso”, finaliza.

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