Más de un tercio de los casos de cáncer prevenible en el mundo está directamente asociado a solo dos hábitos: el tabaquismo y el consumo de alcohol. Así lo indica un nuevo análisis difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pone el foco en la prevención como una de las herramientas más potentes para reducir la carga global de la enfermedad.
De acuerdo con el informe, los factores de riesgo modificables explicaron cerca del 38% de los casi 19 millones de nuevos diagnósticos de cáncer registrados en 2022. Pulmón, estómago y cuello uterino concentran casi la mitad de esos casos potencialmente evitables, lo que abre una ventana clara para actuar desde las políticas de salud pública y los cambios de conducta.
El peso del tabaco en la incidencia del cáncer
El consumo de tabaco sigue siendo el principal factor prevenible asociado al cáncer a nivel mundial. Según la OMS, estuvo vinculado a alrededor del 15% de todos los nuevos casos diagnosticados en 2022. Entre los hombres, el impacto fue todavía mayor: casi uno de cada cuatro casos estuvo relacionado con el tabaquismo, una cifra que refleja décadas de exposición acumulada.
Además del cigarrillo, el uso de tabaco sin humo —como el tabaco de mascar— también suma riesgo, especialmente en algunas regiones del mundo donde su consumo es culturalmente aceptado. A esto se agregan otros factores como el sedentarismo, el índice de masa corporal elevado y la lactancia inadecuada, que completan el mapa de riesgos evitables.
Alcohol, contaminación e infecciones: riesgos que se acumulan
Después del tabaco, el consumo de alcohol aparece como el segundo factor prevenible más relevante. Se estima que explicó cerca de 700.000 nuevos casos de cáncer, lo que equivale a poco más del 3% del total. La evidencia muestra que no existe un umbral completamente seguro: incluso consumos moderados aumentan el riesgo de ciertos tumores.
La contaminación del aire también cumple un rol clave, con un impacto que varía según la región. En partes de Asia, por ejemplo, una proporción significativa de los cánceres de pulmón en mujeres se atribuye a este factor. En otras zonas, como el norte de África y Asia Occidental, el efecto se observa con más fuerza en varones.
A su vez, las infecciones siguen siendo responsables de alrededor del 10% de los nuevos casos. Entre las mujeres, el virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo continúa siendo el principal desencadenante del cáncer de cuello uterino, una enfermedad en gran medida prevenible mediante vacunación y controles periódicos.
Prevención: una oportunidad concreta
Los cánceres de estómago, más frecuentes en hombres, suelen estar asociados al tabaquismo y a condiciones de vida marcadas por el hacinamiento, el saneamiento deficiente y la falta de agua potable segura. Para la OMS, intervenir sobre estos determinantes sociales y ambientales es tan importante como promover hábitos individuales más saludables.
El mensaje es claro: reducir el tabaco, moderar o evitar el alcohol, mejorar la actividad física y fortalecer las estrategias de prevención podría evitar millones de diagnósticos y muertes cada año. Una hoja de ruta conocida, pero todavía lejos de aplicarse con la fuerza necesaria.
En base a O Globo/GDA
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