“Hay mucha gente diciendo disparates”: cómo identificar información falsa sobre salud en redes, según médicos

Del Ozempic natural al menowashing: Leonardo Sande, Mariana Piastri y Fernando Montero advierten sobre los riesgos de seguir consejos virales y revelan señales de alerta para no creer mentiras.

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Mujer crea contenido para redes sociales.
Foto: Magnific.

Seguí leyendo y descubrí lo que tu médico nunca te dijo sobre la verdadera cura para el dolor lumbar… En realidad, si alguna vez lees o escuchás algo así, no sigas. Frases como “lo que tu doctor no sabe” o “no quieren que sepas esto”, sumado a la idea de una única cura que funciona para todos, son fórmulas típicas que anuncian una sola cosa: desinformación.

El doctor en Medicina Leonardo Sande nunca quiso ser influencer hasta que vio que muchos influencers jugaban a ser médicos. Es intensivista, diplomado en obesidad y director de Clínica Sande, y tiene casi 33 mil seguidores en Instagram. “Un mal consejo de salud puede tener complicaciones sobre el resto de la población; por eso, tenemos que salir a hablar”, aseguró.

Más que influencer, prefiere el término Digital Opinion Leader (DOI) —o Líder de Opinión Digital—, es decir, un profesional u experto altamente cualificado que influye en las decisiones y opiniones gracias a su conocimiento técnico, autoridad académica y prestigio profesional, y no por su cantidad de seguidores. Para él, es “casi una obligación moral” que los médicos adquieran este rol: “Tiene que ser una materia de facultad. Hay mucha gente diciendo disparates en Internet”.

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Leonardo Sande.
Foto: Cortesía Leonardo Sande.

En la misma línea, la doctora en Medicina Mariana Piastri, especialista en Ginecotocología con más de 54 mil seguidores en Instagram, advirtió sobre el fenómeno de la infoxicación: la saturación o el exceso de información diaria que recibe una persona, imposible de procesar con claridad. En este sentido, señaló que su trabajo en redes sociales no solo es dar información de calidad, sino también derribar consejos de salud erróneos que se viralizan.

Resaltó, por ejemplo, el “abuso” que se hace de todo lo relacionado a la menopausia y perimenopausia. “Es un momento vulnerable de la vida de la mujer; quiere estar bien y está dispuesta a comprar lo que sea”, explicó, y señaló que esto da lugar al menowashing, el oportunismo comercial que utiliza la menopausia como un gancho de marketing para vender todo tipo de productos.

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Mariana Piastri.
Foto: Cortesía Mariana Piastri.

Sande, por su parte, destacó que hay una gran cantidad de desinformación sobre suplementos, fármacos para tratar la obesidad y alimentos que se presentan como milagrosos: “Una de las mentiras más grandes es comparar la berberina, un compuesto natural, con el Ozempic, e incluso llamarlo ‘Ozempic natural’. También se habla de péptidos para bajar de peso sin evidencia científica, y hay una creciente campaña de desinformación contra los medicamentos GLP-1 que carece de fundamentos científicos sólidos”.

El doctor en Medicina Fernando Montero —con 1,7 millones de seguidores en Instagram— también conoce la importancia de luchar contra la desinformación en salud. Primero, porque puede generar daños graves, pero, además, porque a veces se normalizan realidades que no son tales. “Por ejemplo, gente que corre 40 kilómetros por semana o que hace todos los días la dieta keto, o influencers creados con inteligencia artificial que comen sano y entrenan el 100% del tiempo”, comentó.

En este sentido, advirtió que “la verdad nunca está en los extremos” y que siempre está bueno tener un punto de vista de un profesional de la salud que realmente se preocupe por uno. “Un médico tiene que poder escucharte, conectar contigo y decirte si estás equivocado. Y no tener la soberbia de pensar que, si el paciente encuentra algo en internet, es una estupidez. Hay que preguntar, escuchar y luego explicar qué sí y qué no”, remarcó.

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Fernando Montero.
Foto: Cortesía Fernando Montero.

Cómo identificar mentiras en Internet

No todo está perdido. Aún existen señales de alarma a las cuales podemos prestar atención antes de creer cualquier información médica que leemos o escuchamos en redes sociales. Según Sande, debería hacernos ruido si la publicación no incluye ninguna referencia bibliográfica o si afirma con “mucha certeza” que aquello que dice es “la mejor cura” y “la verdad”. “La Medicina no es una ciencia exacta. Ningún médico con fundamento científico puede decir que tiene la mejor solución o la cura definitiva”, afirmó.

Otras señales de alarma —agregó— son que se prometan “tratamientos mágicos” o que se haga referencia a teorías conspirativas (por ejemplo, posteos que dicen “Esto es lo que la industria farmacéutica no te quiere decir”). También hay que estar atentos cuando aparecen mensajes de alerta, como “Compralo ya, que lo van a desaparecer”.

De la misma forma, Montero llamó a “evitar lo que es siempre y lo que es nunca, todo lo que parezca drástico, soluciones que se muestren demasiado perfectas o universales”. A su vez, señaló que, cuando algo es muy nuevo, “hay que desconfiar”, porque “la prueba más difícil de superar en Medicina es la del tiempo”.

Otro punto clave es darse cuenta si existe o no “un negocio atrás”: “Cuando la publicación te pide algo, por ejemplo, dice ‘comentá tal palabra y te mando más información’, significa que busca una conexión o una venta”.

Redes sociales, celulares
Un grupo de personas mira contenido en redes sociales.
Foto: Magnific.

Piastri estuvo de acuerdo. Al respecto, expresó: “Si terminás de escuchar el speech y ves que quieren venderte algo, desconfiá”. Y añadió: “Si no hay caras de personas, si no hay un profesional detrás de la cuenta, abrí los ojos, porque probablemente la información sea errónea o no tenga respaldo científico”.

Asimismo, resaltó la importancia de priorizar la consulta médica: “A veces me escriben y me preguntan si está bien una cosa u otra, y pareceré antipática, pero siempre contesto: Eso tenés que hablarlo con tu gine”. Dijo que, por ejemplo, frente a una consulta “sencilla” como puede ser un dolor menstrual, podría responder “tomá buscapina”, pero “quizás la mujer tiene alergia a la buscapina”. Lo mismo pasa con recomendar una o otra pastilla anticonceptiva: “No sé si son hipertensas, si fuman, si han tenido trombosis. Dar indicaciones médicas a través de las redes sociales puede generar mucho daño”.

La cuestión es que, por más que existan cuentas como las de Sande, Montero o Piastri, la desinformación muchas veces cala más hondo. Para Sande, esto es así porque “los mentirosos conocen bien el lenguaje en el que tienen que comunicarse”, y por eso es cada vez más importante que los médicos aprendan a transmitir información “de la forma en que hoy llega a la gente”. “Si no, vendrá alguien con los abdominales marcados a decir cualquier cosa, y a nosotros no nos escucharán más”, finalizó.

Granitos de arena

Líderes de opinión digital con fines sociales

Además de compartir información de salud, Fernando Montero utiliza su cuenta de Instagram para promover acciones solidarias. Una de ellas es el Triatlón Solidario, que tendrá lugar el sábado 9 de enero en La Paloma, Rocha. El 100% de lo recaudado será donado a fundaciones benéficas; entre ellas, la Fundación Pérez Scremini. También difunde campañas solidarias para costear tratamientos médicos de personas que lo necesitan.

Mariana Piastri, por su parte, no solo publica sobre salud femenina en general, sino también sobre violencia de género, adolescencias y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. “Por ejemplo, que toda persona tiene derecho a realizarse la ligadura de trompas, a interrumpir un embarazo y a preservar la fertilidad antes de un tratamiento oncológico, entre otras cosas”, mencionó.

En cuanto a Leonardo Sande, su intención es impulsar la regulación de la información médica que se comparte en redes sociales. “Hay que legislar quién puede hablar de salud y de qué manera. En países como España, México y Brasil están trabajando en esto. Si alguien no tiene formación especializada, no debería poder decir cualquier cosa”, enfatizó.

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