Desde que Facundo Hackembruch era niño, su madre, Rosina Álvarez, sueña con que existan espacios donde pueda trabajar, aprender y sentirse parte. Sin embargo, como otros chicos en situación de discapacidad intelectual y del desarrollo, las oportunidades no son los mismas que para el resto: según el informe Personas en situación de discapacidad en Uruguay: Brechas en el acceso a derechos —publicado el pasado 20 de octubre— la tasa de empleo es del 49 % entre las personas con discapacidad, frente al 79 % en quienes no la tienen, y el desempleo asciende al 14 %, casi el doble que en el resto de la población.
Hoy, con 18 años de edad, Facundo puede decir que le ganó a las estadísticas. Gracias al esfuerzo de Amigos UY —organización que mejora la calidad de vida de adolescentes y adultos en situación de discapacidad intelectual y del desarrollo a través de salidas recreativas y talleres—, en alianza con BBVA Uruguay, consiguió una pasantía en el banco. “Quería aprender cosas nuevas, sentirme útil, tener mi lugar y demostrar que puedo”, contó.
Trabaja los martes, miércoles y jueves de 9 a 13 horas. Se levanta temprano, desayuna, se cambia y sale de su casa “con muchas ganas”. “Aprendí a tomar el ómnibus solo; antes no sabía y eso me cambió la vida”, remarcó. Sus tareas incluyen ordenar, revisar y digitalizar documentos y también da una mano a sus compañeros cuando necesitan algo: “Me gusta hacerlo bien y que todo quede prolijo”.
Oportunidades reales, beneficios reales
Facundo no es el único que accedió a esta pasantía. Junto con él, ocho jóvenes más de entre 18 y 30 años en situación de discapacidad intelectual y del desarrollo completaron el Curso de Formación en Habilidades Sociolaborales de Amigos UY y empezaron a trabajar en el banco. La directora ejecutiva de Amigos UY y magíster en Educación Especial, Cindy Cohn, sostuvo: “El trabajo es importante para cualquier persona adulta; tener una rutina, un sueldo, responsabilidades. Es un motivo más para levantarse cada día”.
El curso abarcó desde estrategias para fomentar la autoconfianza y la motivación hasta una introducción a las leyes laborales de Uruguay, identificación y análisis de problemas comunes en el trabajo, gestión del tiempo, imagen personal y cómo preparar un curriculum vitae o prepararse para una entrevista laboral, entre otras temáticas. Se hizo de marzo a agosto y comenzaron la pasantía el 30 de setiembre.
Para Rosina —madre de Facundo y responsable de Control y Digitalización en BBVA Uruguay— “verlos llegar al trabajo con entusiasmo, compartir con sus compañeros y sentirse útiles no tiene precio”. La inclusión —dijo— deja de ser una idea para convertirse en algo que transforma vidas de verdad: “No hay nada más fuerte que ver a tu hijo o hija feliz, que se sienta valioso, independiente y se mire con orgullo. Y como mujer y líder, saber que desde mi lugar pude ayudar a que eso pase, me llena el alma”.
Facundo contó que aprendió a trabajar en equipo, a ser más responsable y a confiar en sí mismo. “Me gusta estar con mis compañeros porque somos un buen grupo y nos reímos mucho. También me gusta cuando termino una tarea y sé que lo hice bien. Eso me hace sentir feliz. Y me gusta cuando me felicitan. Mi jefa lo hace todo el tiempo y siento que el esfuerzo vale la pena”, expresó.
Mayra Schurmann, de 27 años, accedió a la pasantía como Facundo. También se encarga de ordenar y digitalizar archivos y trabaja lunes, martes y miércoles de 11 a 15 horas. Aprendió mucho, pero resaltó especialmente la parte de cómo vincularse con sus compañeros y adherirse a una rutina: “Comportarme correctamente, saludar, llegar en hora”.
Según la Organización Mundial de la Salud, el trabajo decente proporciona un sentido de propósito, promueve relaciones positivas e inclusión social, establece rutinas estructuradas y ayuda a desarrollar la autoestima. Rosina ve eso a diario: “Crecen en confianza, toman decisiones, aprenden a comunicarse, a esperar, a resolver. Descubren que sí pueden y, cuando eso pasa, florecen”.
Capacitarse para incluir de verdad
Una de las principales dudas de Cohn era cómo sería la respuesta del resto de los empleados del equipo. Desde Amigos UY realizaron tres capacitaciones con los colaboradores de la empresa y el resultado fue “súper positivo”. En este sentido, la magíster indicó que para este tipo de procesos es importante contar con el acompañamiento de operadores laborales, capacitarse y sacarse dudas, pero sobre todo “dejarse atravesar por la experiencia”.
Se trata de “estar abiertos sin encasillar y conocer a la persona más allá del diagnóstico de discapacidad”. Y añadió: “No hay dos personas con trastorno del espectro autista iguales, como no hay dos personas con síndrome de Down iguales, como no hay dos personas neurotípicas iguales. Trabajamos mucho con esto de borrar las etiquetas y mirar a la persona tal cual es”.
Parte del trabajo de Amigos UY fue transmitir que la inclusión no es sinónimo de sobreprotección, que no hay que tratar a las personas con discapacidad como niños ni hacer las tareas por ellos. Muchas de las tareas pueden adaptarse a las posibilidades de cada uno y es un modelo que puede replicarse en otras empresas; hay algunas —dijo Cohn— que ya están interesadas en hacerlo.
De acuerdo a Rosina, en el banco se respira otra forma de trabajar: más empática, consciente y humana. El equipo descubrió que “la inclusión no es solo ayudar, sino aprender del otro, convivir con la diferencia y disfrutarla” y se generó un entorno más solidario, consciente y conectado con el propósito.
Experiencias que abren puertas
El camino tuvo múltiples desafíos, pero el mayor de todos —sostuvo Rosina— es sostener en el tiempo estas oportunidades: “Que no sean solo pasantías sino puertas abiertas hacia el futuro”. Al fin y al cabo, esta iniciativa le mostró que, cuando se abre una puerta, “no solo cambia la vida de quien entra; también la nuestra y por supuesto las de su familia y entorno. Y terminamos abriendo muchas más, para todos”.
Luego de completar la experiencia, a Facundo le gustaría continuar trabajando en una empresa; en algún lugar donde pueda ayudar a otros, usar la computadora y aprender aún más. El año que viene, él, Mayra y los otros compañeros que forman parte de esta experiencia tendrán el Curso de Habilidades Digitales para el Empleo de Amigos UY, pedido por ellos mismos y sus familias. Y en noviembre se abrirán las inscripciones para un nuevo Curso de Formación en Habilidades Sociolaborales.