El jugo de arándano volvió a captar la atención de la comunidad científica, esta vez por un posible efecto inesperado: potenciar la acción de un antibiótico utilizado contra las infecciones urinarias más frecuentes. Aunque la investigación todavía se encuentra en fase experimental, los resultados abren una nueva línea de estudio frente al creciente problema de la resistencia bacteriana.
El trabajo fue realizado por investigadores del Instituto Nacional de Investigación Científica de Montreal, en Canadá, y publicado en la revista científica Applied and Environmental Microbiology. Allí se analizó cómo ciertos compuestos presentes en el arándano interactúan con la fosfomicina, uno de los antibióticos más utilizados para tratar infecciones urinarias provocadas por la bacteria Escherichia coli.
Las infecciones urinarias afectan cada año a cientos de millones de personas y son especialmente frecuentes en mujeres. En la mayoría de los casos, el tratamiento incluye antibióticos como la fosfomicina. Sin embargo, el aumento de bacterias resistentes impulsó la búsqueda de estrategias complementarias que ayuden a mejorar la eficacia de los medicamentos ya existentes.
En este contexto, los científicos observaron que el jugo de arándano logró potenciar el efecto del antibiótico en gran parte de las cepas bacterianas estudiadas en laboratorio. Además, detectaron una disminución en la aparición de mutaciones asociadas con resistencia.
Según explicaron los autores, ciertos compuestos del arándano “engañan” a las bacterias y las llevan a absorber más azúcares a través de canales específicos. La fosfomicina utiliza precisamente esos mismos canales para ingresar a la bacteria, por lo que el mecanismo favorecería una entrada más eficiente del antibiótico. Los investigadores describieron este fenómeno como una especie de “caballo de Troya” bacteriano.
A pesar de los resultados, los especialistas fueron cautos. El estudio se realizó únicamente en laboratorio y todavía no existen pruebas suficientes para confirmar que el mismo efecto ocurra dentro del cuerpo humano. El investigador Eric Déziel, autor principal del trabajo, explicó que aún se desconoce si los compuestos del arándano logran llegar en cantidades suficientes al sitio de la infección.
Por ese motivo, los científicos remarcan que el jugo de arándano no reemplaza los tratamientos médicos ni debe utilizarse como alternativa a los antibióticos indicados por profesionales.
Por qué el arándano ya era asociado a la salud urinaria
El arándano mantiene desde hace años una fuerte asociación con la prevención de infecciones urinarias. Parte de ese interés se debe a estudios previos que sugieren que algunos de sus compuestos dificultan la adhesión de bacterias a las paredes del tracto urinario, reduciendo así la posibilidad de colonización.
Aunque la evidencia todavía es discutida y no concluyente, esta nueva investigación suma otra posible explicación sobre cómo la fruta podría interactuar con los procesos infecciosos.
Además del interés científico, el jugo de arándano sigue siendo una bebida popular por su sabor y aporte de antioxidantes. Una preparación simple puede incluir: una taza de arándanos frescos o congelados; media banana; media taza de yogur natural; media taza de agua o agua de coco; hielo. Todos los ingredientes se licúan hasta obtener una mezcla homogénea y pueden consumirse de inmediato o conservarse refrigerados durante algunas horas.
Más allá de sus posibles beneficios, los especialistas recuerdan que ningún alimento sustituye un tratamiento médico adecuado ante síntomas urinarios persistentes o infecciones confirmadas.
Con base en El Tiempo/GDA