Pasar seis, ocho o más horas de pie durante la jornada laboral puede parecer una forma de mantenerse activo, pero permanecer en una misma posición durante mucho tiempo no equivale a hacer ejercicio. Por el contrario, la falta de movimiento puede favorecer la hinchazón de las piernas, las molestias en los pies y las sobrecargas musculares, especialmente en la espalda y las articulaciones.
El educador físico deportivo español Rubén Río advirtió sobre este problema y recordó que mantenerse de pie durante períodos prolongados no sustituye la actividad física. “Si estás de pie durante seis, ocho o más horas al día, tiene que quedarte claro que eso no es hacer ejercicio”, señaló.
La situación afecta especialmente a quienes trabajan en comercios, atención al público, vigilancia y otros puestos que exigen permanecer de pie durante buena parte del día. Aunque las consecuencias dependen de las condiciones laborales y de cada persona, alternar posturas, caminar y realizar movimientos periódicos puede ayudar a reducir las molestias.
Entre las principales consecuencias se encuentran:
- Hinchazón y molestias en las piernas: los músculos de las pantorrillas contribuyen a impulsar la sangre de regreso hacia el corazón. Cuando permanecen inactivos durante períodos prolongados, este mecanismo pierde parte de su ayuda, lo que puede favorecer la acumulación de líquido en las extremidades inferiores.
- Dolor en la espalda: mantener una postura durante horas puede generar fatiga muscular y molestias, especialmente en la zona lumbar.
- Sobrecarga de las articulaciones: las rodillas, las caderas y los tobillos soportan de manera sostenida el peso corporal, lo que puede aumentar el malestar en algunas personas.
- Dolor en los pies: la presión prolongada sobre los pies puede causar cansancio y agravar problemas preexistentes, como la fascitis plantar.
Estos efectos no aparecen necesariamente en todas las personas ni tienen la misma intensidad. Influyen factores como el calzado, la superficie sobre la que se trabaja, la posibilidad de hacer pausas y los antecedentes de salud.
Además de fortalecer los músculos, es importante introducir pequeños cambios durante la jornada y al llegar a casa.
- Evitar permanecer inmóvil. Siempre que las tareas lo permitan, conviene alternar el apoyo entre ambas piernas, dar algunos pasos y realizar movimientos suaves con los tobillos. Las pausas breves y frecuentes ayudan a interrumpir los períodos prolongados en una misma posición.
- Elegir un calzado cómodo. Los zapatos deben ofrecer un soporte adecuado y no provocar puntos de presión. Si el dolor persiste, es conveniente consultar con un profesional para evaluar sus causas.
- Valorar el uso de medias de compresión. Pueden ser útiles en determinadas situaciones para favorecer el retorno venoso, pero no son necesarias para todo el mundo. Su conveniencia depende de las condiciones de salud de cada persona y puede evaluarse con un profesional sanitario.
- Elevar las piernas al descansar. Al terminar la jornada, recostarse y apoyar las piernas sobre un almohadón o el respaldo de un sofá durante unos minutos puede ayudar a aliviar la sensación de pesadez y la hinchazón.
Pasar muchas horas de pie no reemplaza el ejercicio: el cuerpo necesita movimiento variado, pausas y fortalecimiento muscular. Incorporar estos hábitos puede contribuir a aliviar las molestias y a cuidar la salud durante y después de la jornada laboral.
Con base en La Nación/GDA