Dolor de cuello: cuándo puede ser señal de infarto y qué síntomas cardíacos no ignorar

El dolor de cuello suele atribuirse a malas posturas, pero en algunos casos puede ser un síntoma de infarto. Qué señales de alerta obligan a consultar sin demoras.

Dolor crónico
Mujer con dolor en el cuerpo.
Foto: Freepik.

El dolor de cuello es una molestia frecuente y, en la mayoría de los casos, responde a contracturas, malas posturas frente a la computadora o sobrecarga muscular. Sin embargo, en situaciones puntuales, ese dolor persistente puede ser la antesala de un infarto y no un simple problema cervical.

Cuando la molestia empeora al mantener la cabeza en la misma posición durante mucho tiempo, aparece rigidez o espasmos y cuesta mover el cuello con normalidad, lo habitual es pensar en una contractura. Pero si el dolor de cuello se acompaña de otros síntomas cardíacos, conviene no minimizarlo.

Señales de alerta que no conviene pasar por alto

La pérdida de fuerza o el entumecimiento en los brazos, así como un dolor intenso que se irradia hacia el hombro o baja por el brazo, son señales que requieren evaluación médica inmediata. En determinados cuadros, estos síntomas pueden estar vinculados a un infarto agudo de miocardio, incluso si no aparece el clásico dolor en el pecho.

La supervivencia mejora de forma significativa cuando el paciente consulta a tiempo: alrededor de siete de cada diez sobreviven, cifra que aumenta si la atención es rápida.

dolor de cuello, contractura

Si bien la mayoría de las personas reconoce el dolor torácico como síntoma típico, menos de un tercio identifica el dolor de cuello como posible manifestación de un evento cardíaco. Esa falta de información puede retrasar la consulta y empeorar el pronóstico.

Ataque cardíaco y paro: no son lo mismo

Es importante distinguir entre ataque cardíaco y paro cardíaco. El primero ocurre cuando se bloquea o reduce de forma drástica el flujo de sangre hacia el corazón, generalmente por la acumulación de grasa y colesterol en las arterias. El segundo es una alteración eléctrica que detiene el bombeo del corazón y puede provocar la muerte si no se actúa de inmediato.

Según la Mayo Clinic, los síntomas de infarto más habituales incluyen presión u opresión en el pecho, dolor que se irradia al hombro, brazo, espalda, cuello o mandíbula, sudor frío, fatiga inusual, náuseas, mareos y falta de aire. En algunos casos también puede aparecer una sensación similar a la acidez o indigestión.

Dolor de garganta
Mujer con dolor de garganta.
Foto: Freepik.

Factores como la hipertensión, la obesidad, el tabaquismo, el estrés sostenido y una mala alimentación incrementan el riesgo cardiovascular. Por eso, ante la presencia de varios síntomas cardíacos simultáneos —aunque no haya un dolor torácico intenso— lo prudente es consultar de inmediato.

Los especialistas insisten en que muchos infartos no ocurren de forma completamente sorpresiva: pueden dar señales horas, días o incluso semanas antes. Escuchar al cuerpo y no restarle importancia a un dolor de cuello persistente puede marcar la diferencia.

En base a El Tiempo/GDA

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