Día Internacional del Té: beneficios de esta bebida y cuatro infusiones para fortalecer defensas esta temporada

Descubrí cómo ayuda a la salud cardiovascular y al sistema inmunitario, y por qué el ritual del té es la nueva meditación para reducir el estrés y encontrar calma.

Tomar el té
Grupo de amigas reunidas toman el té.
Foto: Freepik.

Hoy es el Día Internacional del Té, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reconocer la importancia cultural, económica y social de una de las bebidas más consumidas del planeta. Después del agua, el es la bebida más tomada en el mundo y, detrás de cada taza, existe una historia atravesada por tradiciones, trabajo humano y rituales que invitan a hacer una pausa.

Para muchas culturas orientales, especialmente la china y la japonesa, tomar té no es simplemente consumir una bebida caliente: es una experiencia ligada a la atención plena y a la conexión con el presente. Las ceremonias del té invitan a detenerse y utilizar los cinco sentidos: escuchar el agua al caer, percibir el aroma, observar el color de las hebras y sentir el calor de la taza entre las manos.

En ese sentido, el té funciona casi como una forma de meditación en movimiento. También hay una dimensión de gratitud: reconocer el trabajo detrás de cada hoja, desde quienes cosechan de madrugada hasta quienes participan del complejo proceso de elaboración y secado.

Más allá de su dimensión cultural, el té también despierta interés por sus beneficios para la salud. Un artículo del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile señala que variedades como el té verde, el oolong y el té negro contienen compuestos antioxidantes naturales —como catequinas y polifenoles— asociados a efectos positivos en el organismo.

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Mujer tomando una taza de té en su habitación.
Foto: Freepik.

Estos antioxidantes ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular y distintas enfermedades. Además, se observó que el consumo de té podría contribuir a la salud cardiovascular, favorecer el control del colesterol y colaborar en la protección de los vasos sanguíneos.

El grado de oxidación de las hojas determina las características de cada tipo de té. El té verde, por ejemplo, se procesa con mínima oxidación, mientras que el oolong y el negro atraviesan procesos mayores, lo que modifica tanto su sabor como la composición de sus compuestos bioactivos.

Algunos estudios también sugieren que el té podría ayudar a estimular el metabolismo y contribuir al mantenimiento de la masa ósea gracias a minerales como el flúor. Aunque muchos de estos efectos fueron observados inicialmente en laboratorio, existen además investigaciones epidemiológicas realizadas en poblaciones amplias que respaldan su asociación con una mejor calidad de vida.

En tiempos marcados por la velocidad y la hiperconexión, el ritual del té aparece como una invitación a algo cada vez más escaso: detenerse. Preparar una taza puede convertirse en un pequeño gesto cotidiano de bienestar, una pausa consciente en medio del ruido diario. El valor de está infusión no está solamente en lo que aporta al cuerpo, sino también en el espacio mental que crea alrededor de quien lo bebe.

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Te de jengibre, limón y miel.
Foto: Commons.

Tés recomendados para el frío

Con la llegada de las bajas temperaturas, las infusiones calientes se convierten en aliadas del bienestar cotidiano. Más allá de su efecto reconfortante, algunos tés e infusiones contienen propiedades asociadas al fortalecimiento del sistema inmune, la relajación o el alivio de síntomas respiratorios frecuentes en invierno.

En primer lugar, se encuentra el té de canela. Además de su sabor intenso y cálido, la canela posee un efecto termogénico, es decir, ayuda a elevar la temperatura corporal de manera natural, algo especialmente útil durante los días fríos. También contiene antioxidantes que colaboran con el sistema inmunológico y ayudan al organismo a defenderse frente a virus y bacterias asociados a gripes y resfriados. A esto se suman propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que pueden contribuir a aliviar molestias respiratorias como congestión, dolor de garganta o tos.

En segundo lugar, el té de jengibre con limón es ideal porque contiene uno de los ingredientes más utilizados en la medicina tradicional por sus propiedades antiinflamatorias: el jengibre. Según el sitio especializado Healthline, históricamente se empleó para combatir síntomas de gripe, resfriados y náuseas. Combinado con limón —rico en vitamina C— da lugar a una infusión estimulante y reconfortante para fortalecer defensas, calmar la garganta y generar sensación de calor corporal.

En tercer lugar, la cúrcuma ganó popularidad en los últimos años por su compuesto activo principal: la curcumina. Según el sitio especializado Medical News Today, esta sustancia posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antivirales y antibacterianas. El té de cúrcuma puede resultar especialmente útil durante el otoño y el invierno como bebida reconfortante y como complemento dentro de hábitos orientados al cuidado del sistema inmune.

Por último, la manzanilla es una de las infusiones más tradicionales y versátiles. Elaborada a partir de las flores secas de la planta Matricaria chamomilla, se utiliza tanto por sus propiedades digestivas como relajantes. Ayuda a aliviar molestias como hinchazón, gases o acidez, pero también posee efectos antiinflamatorios y calmantes que pueden colaborar frente a síntomas leves de resfríos o irritaciones de garganta. Además, la Mayo Clinic señala que su uso a corto plazo puede ser útil para disminuir síntomas de ansiedad asociados a trastornos del sueño, algo especialmente valioso en épocas de estrés o cansancio acumulado.

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