La higiene de los platos donde comen y toman agua perros y gatos suele quedar relegada frente a otras rutinas de cuidado. Sin embargo, distintos especialistas en salud animal advierten que estos recipientes pueden convertirse en uno de los focos de bacterias más importantes dentro del hogar si no se limpian de forma adecuada.
Según estudios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), los platos de las mascotas están entre los objetos más contaminados de una vivienda promedio. La combinación de restos de comida, saliva y humedad favorece la aparición de microorganismos que pueden afectar tanto a los animales como a las personas que conviven con ellos.
Desde la Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria (AVMA) señalan que los residuos orgánicos generan un ambiente ideal para el crecimiento de colonias bacterianas difíciles de eliminar cuando la limpieza es superficial o poco frecuente.
Bacterias, biofilm y contaminación en el hogar
Uno de los principales problemas es la formación del llamado “biofilm”, una película viscosa de bacterias que se adhiere a la superficie de los recipientes. Investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell explican que esta acumulación puede transformarse en una fuente constante de contaminación.
Entre los riesgos más frecuentes aparecen bacterias como Salmonella y Listeria, que pueden provocar diarreas severas y deshidratación. También se menciona la presencia de Serratia marcescens, una bacteria que suele identificarse por un anillo rosado en los bordes de los recipientes de agua y que puede asociarse a infecciones urinarias en las mascotas.
La falta de higiene también aumenta el riesgo de contaminación cruzada dentro de la casa. Manipular platos sucios sin las precauciones adecuadas puede favorecer la transmisión de enfermedades entre animales y humanos.
Otro problema habitual es la aparición de irritaciones en la piel y acné felino o canino, especialmente cuando se utilizan recipientes plásticos que acumulan bacterias en pequeñas porosidades difíciles de limpiar por completo.
Cada cuánto hay que lavar los platos
Los especialistas coinciden en que los recipientes de comida deberían lavarse después de cada uso, sobre todo cuando se utiliza alimento húmedo. En el caso del agua, recomiendan higienizar y cambiar el contenido al menos una vez cada 24 horas.
Además de la limpieza diaria con agua caliente y detergente, se aconseja realizar una desinfección profunda una vez por semana utilizando altas temperaturas, ya sea en lavavajillas o con agua hirviendo, para eliminar bacterias más resistentes.
Organizaciones internacionales dedicadas al bienestar animal también recomiendan optar por recipientes de acero inoxidable o cerámica de buena calidad, ya que presentan menos porosidad que algunos plásticos y reducen la acumulación de microorganismos.
Otra recomendación importante es no usar las mismas esponjas o elementos de limpieza para los platos de la familia y los de las mascotas, con el objetivo de evitar contaminaciones cruzadas dentro de la cocina.
Especialistas en salud animal insisten en que la higiene de estos recipientes no es un detalle menor: mantenerlos limpios ayuda a prevenir enfermedades y contribuye a un ambiente más seguro para todos los integrantes de la casa.
En base a El Tiempo/GDA
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