De no poder sentarse a participar en carreras: la historia de Alejandra contra el cáncer de mama

“Mi vida paró a cero”: tenía cáncer con metástasis y hoy vuelve a las pistas como ejemplo de esperanza; completó un tratamiento con el sanador y mentalista Luis Orsi.

Alejandra Díaz 3.jpg
Alejandra Díaz junto a un grupo de corredores en la Corrida Plaza de Toros 2026 en Colonia.
Foto: Cortesía Alejandra Díaz.

Cada año se diagnostican 2.000 casos de cáncer de mama en Uruguay, según el Ministerio de Salud Pública. Esos miles de casos tienen nombre y apellido, familias, trabajos, rutinas; vidas que se ponen en pausa para luchar contra la enfermedad. Alejandra Díaz es un ejemplo de ello: el cáncer —con metástasis en los ganglios axilares y el hígado— la obligó a estar casi un año en cama. Pero también es un ejemplo de esperanza.

La diagnosticaron en octubre de 2024. Un mes después, su vida “paró a cero”. “Ya no daba más. Sentía cansancio, dolor, ganas de nada”, contó. La metástasis a nivel hepático le produjo ascitis —acumulación anormal de líquido en la cavidad abdominal— y un estado inflamatorio que no la dejaba ni sentarse. Sin embargo, siempre supo que sanaría. Y tenía razón: hoy, con 53 años, participa en corridas y retoma, de a poco, el estilo de vida activo que tanto ama.

“Nunca me dijeron cuán complicado era, aunque mi familia sí lo sabía”, recordó. Su personalidad —“positiva” y siempre “para adelante”—, las ganas de vivir y el apoyo de sus seres queridos la mantuvieron motivada, a pesar del dolor: “Sabía que tenía cáncer, pero lo tomé como un resfrío. Estaba segura de que saldría adelante”.

Medicina y energía para sanar

Poco después de recibir el diagnóstico —en noviembre de 2024—, comenzó con la terapia dirigida, un tratamiento que utiliza fármacos diseñados para atacar características específicas de las células cancerosas. Más adelante, incorporó la hormonoterapia —ambas vía oral—, la cual actúa impidiendo que el cuerpo produzca ciertas hormonas o bloqueando la capacidad de las células cancerosas para utilizarlas.

Para Díaz, el trabajo a nivel energético era tan importante como el tratamiento médico convencional. Por eso, en diciembre su hijo se contactó con el sanador y mentalista Luis Orsi, a quién conocía a través del caso de Yanila González, una mujer que había logrado recuperar la sensibilidad y el movimiento tras quedar parapléjica en un accidente de tránsito.

Alejandra Díaz
Alejandra Díaz con dolor y dificultad para sentarse debido a la ascitis y el estado inflamatorio.
Foto: Cortesía Alejandra Díaz.

Sin ninguna información más que el nombre, la fecha de nacimiento y una foto de la paciente, Orsi le envió un audio de 30 minutos que la sorprendió completamente: “Describió mi vida entera; toda mi historia desde que tengo uso de razón. No podía creerlo. Pensé ‘wow, necesito hacer el tratamiento con él’”. Así, empezó un camino para restaurar su campo aural, capas de energía sutil que rodean y atraviesan el cuerpo de todos los seres vivos, según ciertas corrientes terapéuticas.

Dos veces por semana, durante 32 sesiones, Díaz y Orsi se conectaban a distancia; no virtual, sino energéticamente. A la hora pautada, ella escuchaba un audio que él había grabado. Eran cinco horas de sesión, que incluía un descanso de una hora. Además, debía estar acostada en dirección a un punto cardinal que el sanador le indicaba con anterioridad. En esos momentos, lo que sentía era “paz, contención, tranquilidad”.

Completó el tratamiento con Orsi en septiembre de 2025 y en noviembre le preguntó a su médico si podía volver, poco a poco, a su vida normal. La respuesta fue un rotundo ‘no’. Sin embargo, en febrero de este año el doctor “quedó fascinado” con los resultados de los análisis y el alta finalmente llegó. Actualmente, la enfermedad está en una etapa de remisión parcial significativa, lo que indica que ha disminuido sustancialmente.

Aún tiene ciertas limitaciones —la ascitis le provocó una hernia umbilical— y continúa con la terapia dirigida y la hormonoterapia, pero el cáncer a nivel del hígado y de los ganglios desapareció totalmente.

Alejandra Díaz.jpg
Alejandra Díaz celebra su cumpleaños número 53.
Foto: Cortesía Alejandra Díaz.

La vuelta a las pistas y un cambio de mirada

De la mano del alta, también llegaron las ganas de volver a correr, algo que hacía desde 2015. El 7 de febrero participó de la Corrida Doble San Antonio en Piriápolis, caminando y trotando durante cuatro kilómetros. “Me sentí muy bien, física y espiritualmente”, contó y agregó que cuando cruzó la línea de llegada hubo una ovación.

También estuvo en la Corrida Plaza de Toros en Colonia, que recorre la Rambla de la ciudad y se caracteriza por las vistas del Río de la Plata. A su vez, comenzará a entrenar para formar parte del Combo Colonia 10K, un campeonato de running departamental en el que ha participado en el pasado, obteniendo el primer puesto en su categoría en 2023.

Alejandra Díaz 2.jpg
Alejandra Díaz junto a un grupo de corredores.
Foto: Cortesía Alejandra Díaz.

Volvió a hacer lo que ama, pero, esta vez, parada desde otro lugar. “Siempre pensaba en todo el mundo menos en mí, pero aprendí a priorizarme. Hace rato que lo hago y que disfruto más de la vida, sin preocuparme por cosas insignificantes”, sostuvo. Además, le reconforta ser un ejemplo y mostrar que “no hay que tirar la toalla”.

“Cuando paré en seco, mi mundo se detuvo y lo acepté así. No quedaba otra. Incluso bromeaba con mis familiares y amigos; decía que necesitaba tomarme vacaciones, todas las que no me había tomado en mi vida. Pero hay que seguir. Hay que aferrarnos a algo: la familia, Dios, lo que sea. Ser positivos”, concluyó.

La energía que somos

El trabajo del vidente y sanador Luis Orsi

Luis Orsi convive con su sexto sentido desde la niñez. Colaboró con investigaciones policiales y ha sanado a personas trabajando a nivel de la energía. Para él, somos energía y, cuando ésta se deteriora, el cuerpo físico también lo hace.

Trabaja a través de la restauración del campo aural; el tratamiento —explicó— puede llevar horas, días o meses y varía según la enfermedad: “No es lo mismo un resfrío que una persona con cáncer”. Además, agregó que hay casos en los que, si bien el paciente puede mejorar, la sanación no es completa (sucede, por ejemplo, con las enfermedades de origen genético).

Siente mucha satisfacción cada vez que ve cómo una persona recupera su calidad de vida. Sobre el caso de Alejandra, mencionó: “Verla corriendo y escuchar a los hijos y a los vecinos alentándola cuando está llegando me llena de emoción”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar