Ximena Sáenz y el ritual de la merienda: una charla con memoria, sobre pausas y un puente con Uruguay

La cocinera recorre, en su nuevo programa, distintos espacios gastronómicos mientras explora la merienda como momento de pausa, territorio de memoria y hábito social en plena expansión.

Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión
Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión

La cocinera y comunicadora argentina Ximena Sáenz tiene un vínculo cercano con Uruguay. “Mi mamá es uruguaya, es de Colonia Valdense. Toda mi familia, mi abuela, mi abuelo, son de ahí”, cuenta. Esa relación se mantiene viva: viaja seguido, sigue de cerca la escena gastronómica local y no oculta su entusiasmo.

“Voy bastante seguido a Uruguay y me hice muy fanática de varios restaurantes de ahí”, menciona. Incluso, desliza un deseo: “Me encantaría en algún momento hacer esto en Montevideo”. Ese “esto” es Meriendas de Buenos Aires, el programa que conduce y que se estrenó el 7 de abril por el canal El Gourmet y que se emite todos los martes a las 18 horas.

La merienda como refugio.

La serie propone un recorrido por distintos espacios de la ciudad con una premisa clara y tentadora: poner en valor un momento del día que, según Sáenz, hoy en día cobra un nuevo sentido.

“Hay algo de nostalgia en la merienda que me gusta mucho”, señala. Para ella, no se trata solamente de lo que hay sobre la mesa, sino de lo que eso representa. “Es un momento que me hace acordar mucho a mi infancia: ese volver del colegio, merendar, compartir la tarde y el tiempo con mi familia o con amigos”.

Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión
Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión

Así, más allá de la comida en sí, la merienda aparece como una pausa necesaria. “Tomarla como un momento de encuentro y como un momento de pausa”, resalta. En un contexto acelerado como el que vivimos actualmente, ese espacio se vuelve cada vez más valioso, un pequeño corte en la rutina para bajar el ritmo.

Esa carga emocional convive con una transformación. “La hora de la merienda se está inaugurando como un nuevo momento de salida que antes no era tan así”, opina la cocinera. Ya no es solo una costumbre doméstica: hoy, cada vez más personas la eligen como un buen plan para hacer solo o en compañía, especialmente durante los fines de semana.

“La gente se junta y hace una cita para la merienda, recorren lugares”, sostiene, haciendo incluso visitas a varias cafeterías o pastelerías. “Las propuestas de la merienda cada vez se han venido enriqueciendo más”, agrega.

Un recorrido para todos los gustos.

En ese contexto, el programa se propone mostrar la amplitud de ese universo en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires. Se mostrarán espacios más tradicionales y también propuestas más contemporáneas y opciones accesibles, con la idea fue construir un mapa diverso. “Recorrimos un crisol muy interesante de meriendas”, resume la conductora. Desde lugares como el Hotel Alvear, pasando por tradicionales como la Confitería La ideal o propuestas descontracturadas como La Kitchen, en cada episodio visitan tres lugares.

Esa diversidad también incluye distintos estilos de servicio, públicos y precios, con la intención de reflejar cómo conviven hoy distintas formas de merendar.

Uno de los aspectos que más sorprendió a Sáenz fue el componente visual de la mayoría de los sitios que visitó. “En muchos de los lugares el show visual era parte importante”, cuenta. Una vajilla cuidada, presentaciones en altura y una estética pensada para impactar, forman parte de las experiencias tanto como los sabores, en propuestas que buscan sorprender desde todos los sentidos.

Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión
Ximena Sáenz estrena Meriendas de Buenos Aires. Foto: difusión

Un ritual compartido.

Esa idea de pausa que trae la merienda también encuentra eco a este lado del Río de la Plata. “Compartimos con Uruguay, entre otras cosas, la pasión por el mate”, destaca. Para ella, ese gesto cotidiano sintetiza el espíritu de su merienda actual: “Para mí, hoy en día llegar a mi casa es hacerme el mate. Es marcar que llegué, que hice las cosas del día, que estoy tranquila”.

La merienda, en ese sentido, no es solo una comida o una preparación, sino un momento de transición dentro del día. “Tiene algo de eso, de recuperarse, de bajar un poco”, agrega, en referencia a esa pausa que llega después de una jornada activa.

Entre tradición y tendencias.

El auge de las cafeterías de especialidad también transformó este momento del día. Sáenz reconoce sus aportes, pero también marca ciertos límites. “Trajeron un montón de luz sobre el mundo del café”, dice, por ejemplo, en referencia a la mejora en la calidad, desde el grano hasta la preparación.

Sin embargo, advierte sobre cierta rigidez en algunas propuestas: “Hay detalles que estaría bueno puedan argentinizarse o uruguayizarse”, señala, sobre todo a la hora de poner los nombres a los productos, algo que muchos comensales reclaman abiertamente ante cartas repletas de términos como flat white, pumpkin spice o avocado toast.

Una merienda simple.

Al final, más allá de tendencias o formatos, la merienda sigue siendo, para Sáenz, un espacio íntimo. Su versión ideal no es sofisticada: “Mi merienda ideal es muy simple, soy muy matera. Si estoy en casa, al mate no me lo sacan”. A eso se suman preparaciones simples, como chipá o medialunas, que están entre sus favoritos, en una combinación que remite tanto a lo cotidiano como a lo afectivo.

Con Meriendas de Buenos Aires, la invitación es tan simple con cebarse un mate: redescubrir ese momento, explorar nuevas propuestas y, sobre todo, volver a encontrar en la mesa un espacio de pausa. Y, quién sabe, quizás en algún momento ese recorrido también cruce el charco.

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