Cuidadores: el impacto interior de hacerse cargo de un familiar enfermo y por qué no buscan ayuda

Quienes cuidan a personas con enfermedades crónicas suelen priorizar las necesidades del familiar y postergar las propias, incluso cuando experimentan duelo, culpa e incertidumbre.

Cuidadora y adulto mayor.jpg
Foto: Commons.

Una revisión de 20 años de investigaciones, que reunió datos de más de 80.000 cuidadores, puso de manifiesto la magnitud de los desafíos que enfrentan quienes acompañan a personas con enfermedades crónicas. El análisis encontró que muchos cuidadores reconocen necesitar apoyo psicológico, pero aun así son pocos los que recurren a este tipo de ayuda.

El trabajo fue realizado por investigadores de las universidades de Sídney y Queensland, en Australia, y publicado en la revista científica Psychology & Health.
“Los cuidadores tienden a colocar las necesidades de la persona a la que cuidan antes que las propias”, explicó Hannah Isaac, autora principal e integrante del grupo de investigación en psicooncología de la Universidad de Sídney.

“Además, muchos no se identifican con la etiqueta de cuidador, por entender que ese trabajo significa prestar asistencia 24 horas al día, siete días a la semana. Sin embargo, el cuidado suele abarcar tareas comunes y diarias, como asistir a consultas, dar apoyo en tratamientos, asumir tareas domésticas u ofrecer apoyo emocional”, agregó.

Profesional de la salud con un glucómetro portátil para medir el nivel de azúcar en sangre a un paciente mayor.
Profesional de la salud con un glucómetro portátil para medir el nivel de azúcar en sangre a un paciente mayor.
Foto: Canva.

Una revisión sobre más de 81.000 cuidadores

Isaac y su equipo revisaron la literatura científica para localizar investigaciones publicadas desde 2005 sobre las experiencias de los cuidadores de personas con enfermedades crónicas.

En total, identificaron 29 estudios relevantes que reunían información de 81.167 cuidadores del Reino Unido y otros países europeos, Estados Unidos, Canadá y Australia. La mayoría de los participantes eran mujeres, y con frecuencia se trataba de personas que cuidaban a un marido o pareja con cáncer.

Los participantes expresaron que les gustaría recibir ayuda para afrontar situaciones como el duelo, la incertidumbre y el sentimiento de culpa. Sin embargo, el análisis mostró una diferencia entre la necesidad de apoyo y su utilización efectiva.

A pesar de manifestar interés en recibir asesoramiento psicológico, grupos de apoyo u otros servicios de salud mental, pocos cuidadores recurrían a estas alternativas. Además, quienes acompañaban a pacientes con cuadros más graves eran incluso menos propensos a buscar ayuda.

Instan a la población a solicitar cuidadores para atender a enfermos terminales. Foto: Shutterstock

Por qué los cuidadores no piden ayuda

Según los investigadores, una de las principales dificultades es que los cuidadores familiares suelen priorizar las necesidades de la persona que recibe asistencia y relegar su propio bienestar. “Esto es reflejo de modelos de asistencia médica excesivamente centrados en el paciente. Los sistemas de salud dependen de que los cuidadores asuman una carga inmensa en casa, pero raramente ofrecen amparo cuando esa función compromete su bienestar”, analizó la coautora Rebekah Laidsaar-Powell, profesora de psicología.
A esta tendencia se suman distintos obstáculos concretos. Entre ellos aparecen las barreras económicas y prácticas, como la dificultad para encontrar a otra persona que pueda asumir las tareas de cuidado mientras el cuidador asiste a una consulta psicológica o participa de un grupo de apoyo.

Pero no todas las dificultades son externas. También influye la costumbre de colocar las necesidades de la persona asistida por encima de las propias necesidades emocionales. De acuerdo con las conclusiones del estudio, las políticas sanitarias deberían facilitar el acceso de los cuidadores a servicios de apoyo psicológico, teniendo en cuenta los posibles beneficios que este acompañamiento puede ofrecer para su bienestar.

El impacto económico de cuidar a un familiar en el Reino Unido

La dimensión del problema también puede observarse en el ámbito laboral. Un reportaje reciente de The Guardian afirma que alrededor de 1.500 británicos abandonan sus empleos cada día para convertirse en cuidadores no remunerados. En total, cerca de un millón de personas habría dejado su trabajo para cuidar a seres queridos durante los últimos dos años, según un informe de la organización Carers UK.

El trabajo de cuidado no remunerado se convirtió así en una realidad con consecuencias tanto sociales como económicas para numerosos hogares británicos. Uno de cada cinco empleados —el equivalente a unos 6,7 millones de personas— enfrenta sacrificios relacionados con sus finanzas y su trayectoria profesional debido a sus responsabilidades como cuidadores.

Además, el 22% de los entrevistados redujo su jornada laboral para poder compatibilizar el empleo con las tareas de cuidado, mientras que el 34% pasó a trabajar menos de ocho horas semanales.

A esto se suma que uno de cada diez participantes afirmó haber rechazado ascensos laborales o haber aceptado puestos con una remuneración menor para poder conservar su empleo y, al mismo tiempo, continuar cuidando a un ser querido. El panorama muestra que las consecuencias de asumir tareas de cuidado no se limitan al cansancio físico: también pueden afectar la salud emocional, la vida laboral, los ingresos y el bienestar general de los cuidadores.

Adulto mayor convaleciente.jpeg
Foto: Commons.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar