Heredamos las elecciones de nuestros padres y abuelos, pero podemos modificarlas para evitar enfermedades crónicas

La experta en medicina funcional y psicóloga clínica Silvina Tocchetti explica por qué el componente genético de una enfermedad es menor al 2%.

Foto Silvina Tochetti.jpeg
Silvina Tochetti.
Foto: Leonardo Mainé.

En el marco del ciclo “Impulsar salud” que organiza la Fundación Peluffo Giguens, la experta en medicina funcional y psicóloga clínica Silvina Tocchetti invitará a reflexionar sobre uno de los temores más comunes del ser humano: la enfermedad.

A través de una charla que se realizará el próximo 18 de agosto, Tochetti intentará transmitir la interrelación de conceptos como epigenética, biología celular y hábitos de vida, para proponer comprender que, en la mayoría de los casos, muchas enfermedades no suelen surgir de manera repentina sino que pueden ser el resultado de un largo proceso histórico y de linaje.
Tochetti postula además que muchas enfermedades crónicas a menudo responden a múltiples factores sobre los que es posible intervenir para promover una mejor salud.

—¿Por qué decís que la enfermedad “no surge de manera repentina”?
—Para empezar a contestar esa pregunta, es importante comprender el término epigenética. Se podría decir que es algo que está “por encima y alrededor” de la genética, pero que impacta directamente en cómo se expresa la genética. Esa es justamente el área donde uno puede intervenir, porque en realidad es el área donde tiene que ver el estilo de vida.

—O sea, ¿algo que incide sobre lo genético pero que es algo externo?
—Sí. Lo interesante es que uno a veces piensa que estilo de vida es una cosa liviana, ¿no? Como si no fuera tan importante. Yo te digo “estilo de vida”, y es probable que eso te de la sensación de algo cotidiano. Y lo es, pero es más que eso. Si nosotros pensáramos de una manera preventiva, y fuésemos eligiendo la forma en la que vivimos, las preguntas a las que me refiero serían: ¿Cómo respiro? o ¿Cómo me alimento? Pero también hay otras preguntas que van más allá de eso como por ejemplo: ¿De qué cosas o personas me rodeo? ¿De qué manera me ejercito? ¿Cómo duermo? ¿Cómo me relaciono con otras personas? Entonces, todo eso son señales bioquímicas y frecuencias energéticas que se traducen en tus genes. Pero no se queda ahí. También está lo de tus padres, lo de tus abuelos. Eso también marca a los genes. Es aquello que heredamos, pero podemos modificar. Eso es, bajado a tierra, la epigenética.

Mujeres alegres
Cómo nos relacionamos con amigos y conocidos también puede incidir sobre nuestra salud.
Foto: Pxhere.

—¿Y cómo se relaciona eso con las enfermedades?
—Como ya dije, nuestras elecciones, cómo vivimos, incide sobre nuestra salud, pero de nuevo: no se trata solo de nuestro estilo de vida y elecciones, sino también las elecciones de nuestros padres y abuelos. Desde nuestros antepasados e historia fuimos acumulando un montón de elecciones que se convierten en señales que le dicen a la célula “Tenés esto”, o “No tenés aquello”. Ahí está la base de lo que voy a tratar, de acercarle al público que la enfermedad no es como un meteorito que le cae a uno. Hay una historia atrás.

—Eso choca con lo que mucha gente entiende como inevitable de nuestra condición genética, una sobre la cual no podemos influir.
—El componente genético es mínimo, menos de 2%.

—¿Entonces todo, o casi todo, es prevenible? Si uno viviera desde el día uno de la manera más saludable posible, tanto en lo físico como en lo mental, ¿evitaría las enfermedades crónicas?
—Si dependiera exclusivamente de nosotros, te diría que sí. Pero ¿por qué no es tan fácil? Porque es verdad que estamos viviendo en un mundo donde hay cosas que no dependen de nosotros como individuos. No podemos controlar la toxicidad del medio ambiente. No podemos controlar que la comida venga con menos nutrientes y más toxinas, por ejemplo. Como tampoco podemos controlar estar expuestos a ondas electromagnéticas, o a señales del sistema de telefonía celular. Entonces, hay cosas sobre las cuales no tenemos control, pero otras que sí. Justamente las que tienen que ver con nuestras elecciones.

Hombre haciendo ejercicios con palo de escoba
Llevar un estilo de vida lo más saludable posible nos ahorraría muchos problemas de salud.
Imagen creada por Chat GPT

—No fumar, hacer ejercicio regularmente, no consumir alcohol...
—La situación ideal sería eso a lo que aludías recién: vivir desde lo más temprano posible una vida saludable, y no hay que confundir prevención con diagnóstico precoz. Quienes se hacen ver regularmente por el sistema de atención de salud pueden ser diagnosticados tempranamente. El tema es que el problema ya surgió, solo que por suerte fue detectado a tiempo. Prevenir es otra cosa: es generar las condiciones óptimas a nivel celular y a nivel de tu mente y corazón.

—Decís “la situación ideal”, lo cual da a entender que la realidad no es ideal.
—Lo que veo todos los días en la clínica son los casos de enfermedades crónicas complejas. Personas a las que les dio alto el colesterol, y toman una medicación. Pero también tienen alguna alergia y toma otra medicación, y así. Alguien que fue atendido por cinco especialistas diferentes y posiblemente con cinco medicaciones distintas. Pero eso no quiere decir que esté mejor por tomar cinco medicamentos diferentes. Esa persona está sostenida, pero en un espiral descendente. Así va a ir generando más enfermedad.

Estrés laboral (2).jpg
Foto: Commons.
Bajar las revoluciones

Palabras para sanar

El slogan que acompaña al título de la charla de Tochetti en el Piso 22 del World Trade Center el 18 de agosto a las 18.30 (las entradas ya están a la venta a $1.200) es “Tomá las riendas de tu salud”, lo cual es un exhorto a ser más proactivo respecto de nuestro bienestar.

Para eso, Tochetti resalta el valor disminuir la velocidad que la vida moderna nos impone. En una entrevista para el blog Mamás reales, la experta en medicina funcional -una “metodología o abordaje para crear salud en un sistema en el cual se contiene la enfermedad, pero no la creación de salud” según esa entrevista- señala que “todo lo hacemos rápido (...) En este momento se necesita hacer una frenada. Pero también sé que esto de vivir acelerados es cíclico (...). Esto ya ha pasado. Siempre hubo tendencia al aceleramiento y a tener que lidiar con un montón de cosas nuevas”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar