Cuatro vitaminas para cuidar la memoria y la concentración según expertos y en qué alimentos se encuentran

Cansancio y falla de memoria: qué hay detrás de la falta de las vitaminas B6, B12, B9 y D, los nutrientes que necesita el cerebro para la concentración y por qué los suplementos no siempre ayudan.

Cerebro sobre manos
Representación del cerebro humano.
Foto: Canva.

Sentirse cansado, tener dificultades para concentrarse o notar cambios en el estado de ánimo puede responder a múltiples causas. Entre los factores que influyen en el funcionamiento del cerebro está la alimentación, ya que ciertos nutrientes participan en procesos esenciales del sistema nervioso. Sin embargo, consumir más vitaminas no garantiza una mejor memoria ni resuelve por sí solo los problemas de concentración.

Lo que sí puede tener consecuencias es la falta de determinados nutrientes. El psiquiatra Javier Quintero abordó esta relación en un video publicado en TikTok, en el que destacó cuatro vitaminas vinculadas con el funcionamiento cerebral: B6, B12, B9 y D. Por su parte, Uma Naidoo, psiquiatra nutricional de la Escuela de Medicina de Harvard y autora del libro This Is Your Brain on Food, ha señalado la importancia de las vitaminas del grupo B para la salud del cerebro.

Las vitaminas cumplen distintas funciones en el organismo y algunas participan en la producción de neurotransmisores, el mantenimiento de las neuronas y otros procesos del sistema nervioso. Estas son cuatro que conviene conocer.

También conocida como piridoxina, la vitamina B6 interviene en la síntesis de sustancias químicas cerebrales como la serotonina y la dopamina, relacionadas con la regulación del estado de ánimo y otras funciones del sistema nervioso. Una deficiencia puede provocar síntomas como irritabilidad, cansancio y confusión. Entre los alimentos que aportan vitamina B6 están el salmón, el pavo, los garbanzos, los plátanos y los pistachos.

La cobalamina o vitamina B12 cumple un papel fundamental en el funcionamiento del sistema nervioso y participa en la formación de glóbulos rojos y ADN. Cuando existe una deficiencia, pueden aparecer cansancio, dificultades de concentración y problemas de memoria. En los casos más graves, también puede haber manifestaciones neurológicas. Se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, como carnes, pescados, huevos, leche y derivados lácteos. Las almejas y otros mariscos también son fuentes de esta vitamina.

Alimentos ricos en vitaminas.jpg
Algunos alimentos ricos en vitaminas.
Foto: Commons.

El ácido fólico, o vitamina B9, participa en la formación de células y en procesos necesarios para el funcionamiento del organismo, incluidos aquellos relacionados con el sistema nervioso. Entre sus fuentes alimentarias se encuentran las verduras de hoja verde, las legumbres y otros vegetales. Mantener un aporte adecuado es especialmente importante durante determinadas etapas de la vida, como el embarazo.

Aunque suele asociarse con el mantenimiento de los huesos, la vitamina D también interviene en procesos del sistema nervioso central. Los niveles bajos se han relacionado en distintos estudios con síntomas como cansancio y alteraciones del estado de ánimo. No obstante, esa asociación no significa que la falta de vitamina D explique por sí sola estos problemas ni que tomar suplementos permita resolverlos cuando no existe una deficiencia. El organismo produce esta vitamina mediante la exposición de la piel a la radiación solar. También puede obtenerse a través de alimentos como el salmón y la caballa.

Por qué las vitaminas del grupo B son importantes

Las vitaminas B forman un grupo de ocho nutrientes que intervienen en diferentes procesos metabólicos. Varias participan en el aprovechamiento de la energía de los alimentos y en el funcionamiento del sistema nervioso. Además de la B6, la B9 y la B12, la vitamina B1 o tiamina cumple un papel importante en el metabolismo energético y en las funciones celulares básicas.

Naidoo destaca que estas vitaminas pueden obtenerse a partir de una alimentación variada. Entre los alimentos que aportan distintas vitaminas del grupo B figuran las legumbres, las verduras de hoja verde, los huevos, el yogur, el salmón y las semillas de girasol. No se trata de buscar un único alimento capaz de mejorar el rendimiento cerebral, sino de combinar diferentes fuentes para cubrir las necesidades nutricionales del organismo.

Alimentación saludable.jpg
Foto: Commons.

Una alimentación equilibrada ayuda a cubrir las necesidades nutricionales, pero aumentar el consumo de vitaminas por encima de lo necesario no garantiza mejoras en la memoria, la concentración o el estado de ánimo. Además, algunos suplementos pueden resultar perjudiciales si se consumen en dosis elevadas.

Cuando existen cansancio persistente, dificultades cognitivas o cambios de ánimo, no conviene atribuirlos automáticamente a una deficiencia nutricional. Estos síntomas pueden tener causas diversas y, si se mantienen, es recomendable consultar con un profesional de la salud. Cuidar el cerebro no depende de una vitamina aislada, sino de un conjunto de hábitos que contribuyen a la salud general.

Con base en El Tiempo/GDA

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