Cómo recuperar el pelo sin rasurar la cabeza: que es la técnica LONG FUE y por qué no sirve para todos

El cambio de hábito en los tratamientos capilares para quienes buscan máxima discreción y cómo es el procedimiento que permite ver los resultados desde el primer día.

Hombre se mira en el espejo
Hombre se mira en el espejo.
Foto: Freepik.

Redacción El País
La caída del pelo suele empezar como un cambio casi imperceptible frente al espejo, pero para muchas personas termina convirtiéndose en una preocupación constante. La alopecia androgenética es hoy uno de los motivos de consulta más frecuentes en clínicas especializadas en tratamientos capilares y no solo por una cuestión estética: suele impactar en la autoestima, la vida social y la seguridad personal.

En los consultorios, el reclamo se repite. Quienes buscan una solución no siempre lo hacen únicamente para recuperar cabello, sino para volver a sentirse cómodos en situaciones cotidianas como hablar en público, asistir a reuniones laborales o interactuar sin la sensación de estar siendo observados. La demanda creciente de procedimientos capilares responde, en gran parte, a esa necesidad de recuperar confianza.

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Mujer observa su cuero cabelludo.
Foto: Freepik.

Aun así, avanzar con un procedimiento no siempre es sencillo. Entre las principales dudas aparecen el temor al dolor, al juicio social, a resultados poco naturales o a un proceso de recuperación largo y visible. Frente a esto, muchas clínicas incorporan la técnica LONG FUE, una variante avanzada del trasplante capilar FUE que permite extraer e implantar unidades foliculares sin necesidad de rasurar completamente el cabello, ofreciendo resultados inmediatos y mayor discreción.

Se extraen folículos con pelo ya largo (15-20 cm), lo que permite al paciente ver una parte significativa del resultado final desde el primer día, aunque es una técnica más compleja, laboriosa y costosa, y no todos los casos son candidatos adecuados.

Este procedimiento requiere, en primer lugar, una zona donante con densidad y calidad de cabello suficientes; en casos de alopecia muy avanzada o difusa, donde el pelo también se pierde en la zona donante, los resultados pueden ser limitados. Además, existen contraindicaciones en personas con enfermedades autoinmunes activas, trastornos de la coagulación, diabetes no controlada o afecciones dermatológicas del cuero cabelludo.

Cabello, espejo
Mujer mirando su cabello
Foto: Freepik.

También es clave considerar las expectativas del paciente: el LONG FUE no detiene la caída del cabello nativo, por lo que, sin un abordaje médico complementario, el resultado puede verse comprometido con el tiempo. Por eso, los especialistas insisten en que la indicación adecuada surge siempre de una consulta personalizada, donde se evalúan el tipo de alopecia, el estado general de salud y los objetivos realistas del tratamiento.

Con pacientes cada vez más informados y exigentes, los tratamientos capilares dejan de ser un tema meramente estético. La pérdida de cabello se aborda cada vez más como una cuestión de bienestar integral, donde la información, el acompañamiento médico y la confianza resultan tan importantes como el resultado final.

Con base en El Tiempo/GDA

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