¿Tu hijo es un "niño naranjo" o un "niño paraíso"? Claves para entender la personalidad infantil en un nuevo libro

El Dr. Bernardo Ferrando presenta su nuevo libro sobre las personalidades infantiles. Descubrí por qué algunos niños buscan la aprobación a través de la perfección o el servicio.

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Foto: El País.

 En su cuarto libro, el doctor de medicina natural Bernardo Ferrando aborda la infancia, y en las páginas del mismo está el resultado de su investigación sobre distintas disciplinas sanadoras, que pueden ayudar a un desarrollo más sano de niños y niñas.

TItulado Las personalidades infantiles, el libro presenta entre otras cosas distintos perfiles de niños, para luego aportar posibles respuestas a algunas de las preguntas que, por ejemplo, muchos padres, o educadores, se hacen respecto a hijos o alumnos.

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Imagen: Difusión.

Ferrando tiene muchos años de investigación y divulgación de la Medicina Bioenergética Arquetípica, y medicina de flores y hierbas. Aunque ya se ha jubilado, sigue investigando y escribiendo, y este libro es el más reciente resultado de esas tareas.

Hace décadas, cuando se había recibido como médico en la Universidad de la República, no siguió el camino de la mayoría, sino que siguió indagando sobre la medicina natural, que le apasionaba.

“Un profesor nos decía que la ética del médico tenía que llevarlo a ser un buscador de formas médicas, más allá de lo que digan los laboratorios. Es decir, la curación no es solo dar remedios, sino mirar al ser humano como un todo”, recuerda sobre los primeros tiempos de su vocación.

“Yo había estudiado medicina natural, homeopatía, medicina floral, medicina china. Es decir, que cuando me recibí de médico, ya hacía estas cosas. Así que nunca cambié, siempre hice lo mismo. Después fundé una escuela de medicina natural y la sigo hasta el día de hoy”, comenta sobre la Escuela MBU.

Árboles para entender a la infancia

En su nuevo libro, Bernardo Ferrando presenta nueve personalidades infantiles que bautizó como: Naranjo, Coronilla, Ceibo, Paraíso, Arrayán, Glicina, Jacarandá y Eucalipto.

Cada una lleva el nombre de exponentes del reino vegetal, cuyas características reflejan.

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Foto: Unsplash.

Así, el Ceibo es, según Ferrando, el arquetipo del niño silencioso, “cuya voz se ha quedado suspendida en un espacio intermedio donde las palabras aún no encuentran su cauce, pero la vida interior florece en secreto (...) El niño silencioso no guarda silencio porque no tenga qué decir, sino porque ha aprendido que su voz no será escuchada, comprendida o valorada. Tal vez en su entorno no hubo lugar para sus emociones, o quizás hablar implicaba exponerse a un juicio, una reacción agresiva o una indiferencia hiriente”.

Hacia el final de cada perfil, que también incluye casos clínicos para ahondar en lo que puede haber causado traumas en la infancia, hay raccontos de lo administrado para esos casos. En el de Valentina, por ejemplo, “se indicó el uso de flor de ceibo, como arquetipo central de su personalidad. También se le preescribió laurel por su sensibilidad frente al entorno y saúco para trabajar simbólicamente sobre la piel como frontera protectora frente al mundo. En el plano físico se le administró también ortiga como hierba bioenergética, por su afinidad con los trastornos dérmicos”. Ferrando, advierte que eso dio como resultado una “significativa mejoría en su proceso de socialización y en su estado emocional. Su piel también evolucionó favorablemente y los síntomas de ezcema desaparecieron por completo tras tres meses de trabajo integral”.

Para él, los saberes abarcados en la medicina natural pueden contribuir a una mejor infancia. “El librito que escribí habla sobre las personalidades infantiles, de los distintos arquetipos, características que tienen los seres humanos. Lo que hice fue un estudio sobre las personalidades y sobre las características psicológicas y las plantas que están relacionadas con eso. Entonces, por ejemplo, está el ‘niño naranjo’. Un niño que de pronto tuvo un mandato de que tenía que hacer todo bien, todo perfecto, para ser querido. Él busca hacer todo perfecto, ser detallista en todas las cosas. Porque de esa manera será aceptado por la figura del padre o de la madre”.

Otra categoría de esas personalidades es la del niño paraíso. “Es el niño ayudador. Siempre está ayudando y de esa manera él siente que lo van a querer y no le van a hacer bullying en la escuela. Cada uno tiene sus características diferentes, sus interiores diferentes”, acota.

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Foto: Unsplash.

-¿Por qué elegiste enfocarte en la infancia?

-Era algo que me quedaba desarrollar. Todos tenemos un niño interior y a veces necesitamos la aprobación, el cariño y la atención. Este libro le puede servir a una madre, o un pediatra, o a cualquiera que tenga algún interés en saber sobre nuestro niño interior, sobre nuestros hijos y por qué nuestros hijos son distintos unos a otros.

-En referencia a la medicina bioenergética arquetípica, ¿qué son los arquetipos?

-Es la como la vida misma. Por ejemplo, a una madre no se le enseña a ser madre, es algo que ella hace instintivamente. Si a vos un día se te aparece un tigre, tu instinto de supervivencia hara que te protejas o empieces a correr. Si tenés hambre, comés.

Es decir, los arquetipos son los mecanismos instintivos que el ser humano utiliza para sobrevivir. Si no hubiera arquetipos no habría identidad, no habría supervivencia, no habría forma de relación humana. Es un concepto desarrollado por Carl Jung, pero que también Freud tuvo en cuenta.

-¿Le ha pasado recibir críticas por tener un enfoque médico, que no es de ciencia “dura” tradicional?

-Nunca contra mí. Sí hay críticas a la homeopatía. En mi escuela tuve como alumnos a profesores de la Facultad de Medicina, porque hay gente que tiene una mirada un poco más allá de sólo dar remedios. Como decía, el ser humano es una totalidad. Toda mi medicina, todo lo que yo hago está basado en la fenomenología, en la investigación continua, es decir, tener distintas formas de investigar, cualitativa, cuantitativa y sistémica.

-¿Y de dónde viene el concepto de “medicina bioenergética”?

-De la energía vital, porque se parte de la base de que no somos solo materia, sino que también somos energía y eso se manifiesta a través de los arquetipos y es típica porque está basado en eso.

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Foto: El País.

 

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