Una uva entera, un caramelo duro o una pequeña pieza de un juguete pueden convertirse, en determinadas circunstancias, en un peligro para los niños. Durante los primeros años de vida, la tendencia a llevarse objetos a la boca y las características de sus vías respiratorias aumentan el riesgo de atragantamiento.
Por eso, la prevención ocupa un lugar fundamental. Supervisar a los niños mientras comen, adaptar los alimentos a su edad y mantener fuera de su alcance determinados objetos son algunas de las medidas que pueden reducir el riesgo.
El médico Jorge Tartaglione abordó recientemente este tema y recordó la importancia de conocer cuáles son los alimentos y objetos que requieren mayores precauciones. Sin embargo, además de saber cómo prevenir estos episodios, resulta fundamental que los adultos conozcan las recomendaciones básicas de primeros auxilios y busquen atención de emergencia cuando sea necesario.
Algunos alimentos pueden representar un mayor riesgo de atragantamiento, especialmente cuando tienen una forma redonda, dura o difícil de masticar. Entre ellos se encuentran: uvas enteras, frutos secos, caramelos duros, salchichas cortadas en rodajas y otros alimentos pequeños, redondos o de consistencia dura. La forma de preparar los alimentos también es importante. En el caso de los niños pequeños, las uvas y otros alimentos similares deben adaptarse de manera adecuada a su edad y capacidad para masticar y tragar.
Pero el atragantamiento no está relacionado únicamente con los alimentos. Los niños pequeños exploran su entorno a través de la boca y pueden intentar introducirse objetos que encuentran a su alcance. Por eso, las piezas pequeñas de juguetes, las pilas y los globos requieren una atención especial. Las pilas, particularmente, representan un riesgo adicional si son ingeridas y requieren atención médica inmediata.
¿Qué hacer si un niño se atraganta? Ante un posible atragantamiento, uno de los primeros aspectos que debe observarse es si el niño puede respirar y toser. Si puede toser o emitir sonidos, es posible que todavía exista paso de aire. En estos casos, no se debe intentar extraer el objeto introduciendo los dedos en su boca, ya que podría empujarse todavía más hacia el interior.
La situación cambia si el niño no puede respirar, hablar o toser de manera efectiva, o si presenta signos de una obstrucción grave de las vías respiratorias. En ese caso, se debe solicitar ayuda de emergencia y aplicar las maniobras de primeros auxilios adecuadas según la edad del niño.
Los procedimientos para ayudar a una persona que presenta una obstrucción grave de las vías respiratorias no son iguales en bebés, niños mayores y adultos. En los menores de un año existen técnicas específicas que incluyen golpes en la espalda y compresiones en el pecho. En niños mayores y adultos, las recomendaciones pueden incluir compresiones abdominales, conocidas popularmente como maniobra de Heimlich, aunque existen situaciones particulares en las que se deben utilizar otros procedimientos.
Durante un episodio de atragantamiento es habitual que las personas intenten ayudar de forma inmediata. Sin embargo, algunas prácticas pueden empeorar la situación. No se recomienda introducir los dedos en la boca de una persona para intentar retirar un objeto si este no puede verse claramente y extraerse con facilidad. Esta acción puede empujarlo aún más hacia las vías respiratorias.
Tampoco conviene retrasar la solicitud de ayuda ante signos de una obstrucción grave. La prevención sigue siendo una de las principales herramientas: supervisar a los niños mientras comen, ofrecer alimentos preparados de forma segura y mantener los objetos pequeños fuera de su alcance.
Pero también es importante que padres, familiares y cuidadores sepan reconocer una emergencia y conozcan las técnicas de primeros auxilios adecuadas para cada grupo de edad. Ante una situación de atragantamiento con dificultad importante para respirar, incapacidad para toser o pérdida de conciencia, se debe solicitar asistencia médica de emergencia de inmediato.
Con base en El Tiempo/GDA