Ante la depilación, para evitar irritaciones es fundamental tener en cuenta ciertos cuidados antes y después del procedimiento. Uno de los principales consejos es no depilarse al menos 24 horas antes de exponerse al sol, ya que la piel queda más sensible y puede reaccionar con irritación.
También es clave que la piel no esté previamente dañada, irritada o quemada.
“El pelo tiene la función de proteger la piel. Al retirarlo, el folículo piloso queda abierto durante algunos minutos, por lo que, además de no asolearse, no hay que mezclar ninguna otra técnica abrasiva ese mismo día”, explica la dermatóloga Daniela Bañuelos Díaz.
La sensibilidad cutánea puede deberse tanto a factores genéticos como a hábitos de cuidado inadecuados, como el uso de jabones agresivos o la falta de hidratación diaria. A esto se suma la elección de métodos de depilación que no siempre resultan adecuados para cada tipo de piel.
Qué método elegir
Según la especialista, la depilación láser es una de las opciones más recomendadas, incluso en personas con piel sensible, dermatitis atópica o psoriasis. En cambio, desaconseja el uso de cera, cremas depilatorias o técnicas como el hilo, ya que eliminan el vello desde la raíz y pueden generar foliculitis.
La frecuencia de las sesiones de láser depende de la zona del cuerpo y del grosor del vello. Áreas como el rostro, las axilas o la zona del bikini suelen requerir más sesiones, mientras que brazos, piernas, abdomen y glúteos responden con mayor rapidez.
El rastrillo también es una alternativa válida, siempre que se utilice de forma correcta. Pasarlo en sentido contrario al crecimiento del vello, una práctica común para lograr un acabado más al ras, puede dañar el folículo y provocar irritación.
Cuidados antes y después de la depilación
En el caso del láser, se recomienda rasurar el vello entre uno y tres días antes de la sesión, de modo que el dispositivo pueda actuar correctamente sobre el folículo. Hacerlo el mismo día puede generar pequeñas cortaduras, mientras que dejar el vello demasiado largo reduce la efectividad del tratamiento.
Si se utiliza rastrillo, es preferible elegir uno con tres o cuatro hojas, emplear espuma o productos cremosos para disminuir la fricción y pasarlo siempre en la dirección en que crece el vello.
Después de la depilación, es importante evitar perfumes o cremas con fragancia en la zona tratada, aunque sí se debe aplicar protector solar. También se recomienda no exfoliar ni manipular la piel durante los tres o cuatro días posteriores.
En caso de usar rastrillo, pueden producirse pequeñas cortaduras, por lo que resulta fundamental aplicar una crema hidratante para favorecer la recuperación de la piel.
Seguir estos cuidados permite reducir la irritación y mantener la piel en mejores condiciones tras la depilación.
En base a El Universal/GDA
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