El tipo de ropa interior que se elige a diario podría tener implicancias que van más allá de la comodidad. Diversos estudios científicos alertan sobre la presencia de bisfenoles en prendas íntimas femeninas, sustancias vinculadas a alteraciones hormonales y a ciertos tipos de cáncer.
Las investigaciones, realizadas en países de Asia y Europa, advierten que estos compuestos pueden ingresar al organismo a través del contacto directo con la piel, especialmente en zonas sensibles. Este aspecto no es menor: se trata de áreas con alta capacidad de absorción, lo que facilita el pasaje de sustancias al cuerpo.
En ese marco, la ropa interior confeccionada con materiales sintéticos viene siendo objeto de análisis. Los estudios señalan que textiles como el poliéster, la poliamida o el elastano —frecuentes en prendas con encaje, transparencias o acabados brillantes— pueden contener estos compuestos, utilizados en la industria como estabilizadores de color.
Qué dicen las investigaciones
Un estudio publicado en Science Direct analizó diez tipos de bisfenoles en sostenes y bombachas fabricados en China. Allí se identificaron sustancias como bisfenol S (BPS), bisfenol F (BPF) y bisfenol A (BPA), con mayores concentraciones en prendas de colores oscuros.
Por su parte, otra investigación impulsada por la organización ChemTrust junto a entidades de consumidores de República Checa, Austria, Hungría y Eslovenia evaluó 116 productos. Los resultados indicaron que un 30% de las prendas contenía bisfenoles, mientras que un 10% superaba los niveles considerados seguros por organismos reguladores. En algunos casos, incluso, se detectaron concentraciones más altas en marcas reconocidas.
Riesgos para la salud
Los bisfenoles son catalogados como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de interferir en el sistema hormonal, que regula funciones clave como el metabolismo, el crecimiento y la reproducción.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la exposición a estos compuestos se ha asociado con distintos riesgos. Entre ellos, tumores dependientes de hormonas —como los de mama y próstata—, problemas reproductivos que pueden derivar en infertilidad o pubertad precoz, y trastornos metabólicos como obesidad, diabetes o síndrome de ovario poliquístico.
A su vez, la Agencia Europea de Medio Ambiente advierte que el bisfenol A podría afectar la función cognitiva, generar irritación pulmonar, daños oculares y reacciones alérgicas en la piel.
Exposición y prevención
La ropa interior constituye una vía de exposición particular debido a su uso prolongado y al contacto directo con la piel y las mucosas. Esto favorece una absorción más eficiente de los compuestos, que pueden ingresar al torrente sanguíneo sin atravesar procesos metabólicos iniciales.
Las investigaciones coinciden en que las fibras sintéticas presentan mayor probabilidad de contener bisfenoles, mientras que las prendas de algodón implican un riesgo menor. También se ha observado que lavar la ropa antes del primer uso puede reducir la presencia de estos químicos en un promedio del 74%, aunque no logra eliminarlos por completo cuando los niveles son elevados.
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