Una medición elevada de la presión arterial puede generar preocupación, especialmente cuando las cifras son muy superiores a las habituales. Sin embargo, antes de alarmarse es importante comprobar que la medición se haya realizado correctamente.
La postura, el silencio durante la toma y el tamaño adecuado del manguito son algunos de los factores que pueden influir en el resultado. Además, ante situaciones de estrés, la activación del organismo puede provocar un aumento temporal de la presión.
Cuando una persona se asusta o atraviesa una situación de tensión, el organismo activa una respuesta de alerta. Esto puede provocar cambios en la frecuencia cardíaca y en la presión arterial.
Una de las estrategias mencionadas para disminuir esta activación es la respiración controlada. El texto propone realizar aproximadamente seis ciclos por minuto: inhalar durante cinco segundos y exhalar lentamente durante otros cinco segundos.
Repetir este patrón durante algunos minutos puede contribuir a reducir la activación física asociada al estrés y favorecer una disminución de la presión sistólica.
Esto no significa que la respiración sustituya el tratamiento indicado para la hipertensión ni que permita resolver por sí sola una presión arterial persistentemente elevada.
Errores frecuentes al medir la presión en casa
La forma de realizar la medición puede influir en los resultados. Entre los errores más frecuentes se encuentran:
- Cruzar las piernas: puede modificar la lectura de la presión arterial.
- No apoyar la espalda: mantener la espalda sin apoyo puede aumentar la tensión muscular y afectar el resultado.
- Hablar durante la medición: conversar mientras el tensiómetro realiza la lectura puede alterar las cifras.
- Utilizar un manguito inadecuado: el brazalete debe tener un tamaño apropiado para el brazo. Un manguito demasiado pequeño puede producir una medición incorrecta.
Por eso, antes de interpretar una cifra elevada, es importante revisar que la medición se haya realizado en condiciones adecuadas.
La alimentación también influye
La alimentación es otro de los aspectos que pueden contribuir al control de la presión arterial. Entre los patrones alimentarios estudiados se encuentra la dieta DASH, diseñada específicamente para favorecer el control de la hipertensión.
Este tipo de alimentación prioriza la reducción del consumo de sal y sodio y aporta nutrientes como potasio, calcio, magnesio, proteínas y fibra.
Entre los alimentos que forman parte de este patrón se encuentran las frutas y verduras, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos, los lácteos bajos en grasa y determinadas fuentes de proteínas, como pescado, aves y carnes magras.
Mantener una alimentación equilibrada y prestar atención a la forma en que se mide la presión son medidas que pueden contribuir a un mejor control de la salud cardiovascular.
En base a El Tiempo/GDA