Con el paso de los años, los adultos mayores pueden enfrentar distintos problemas de salud y la pérdida de piezas dentales es uno de ellos. Además de afectar la alimentación, el habla y la calidad de vida, este problema puede estar relacionado con distintas afecciones de la salud bucal.
Por eso, una de las preguntas que comenzó a plantearse es si la pérdida de dientes también puede estar vinculada con un mayor riesgo de hipertensión. Algunas investigaciones encontraron una asociación estadística entre ambas condiciones, aunque hasta el momento no permiten afirmar que perder dientes sea una causa directa de presión arterial elevada.
La pérdida de dientes no es necesariamente parte del envejecimiento
El cirujano dentista Ítalo Funes Rumiche, exdirectivo del Colegio de Cirujanos Dentistas del Perú, advierte que la pérdida de piezas dentales no debería considerarse simplemente una consecuencia inevitable de la edad.
Según explicó, puede ser consecuencia de diferentes problemas, entre ellos las enfermedades periodontales, las caries que no reciben tratamiento y una atención odontológica insuficiente.
En este sentido, una revisión publicada en Scientific Reports analizó estudios sobre la relación entre pérdida dental e hipertensión y encontró que las personas que habían perdido dientes tenían 2,22 veces más probabilidades de presentar hipertensión que aquellas que no habían sufrido pérdida dental.
El dato, sin embargo, debe interpretarse con cautela. El hallazgo muestra una asociación entre ambas situaciones, pero no demuestra que la pérdida de dientes provoque hipertensión.
Enfermedad periodontal, inflamación y presión arterial
Los investigadores plantean que el vínculo podría estar relacionado con varios factores que coinciden en ambas condiciones. Entre ellos aparecen la enfermedad periodontal, la inflamación, la alimentación, los hábitos de vida y otras características generales de salud.
Un estudio longitudinal publicado en Journal of Clinical Periodontology también encontró una asociación entre la periodontitis, una higiene bucal deficiente y un mayor riesgo de hipertensión. La investigación siguió durante cinco años a personas que inicialmente no tenían hipertensión y observó una relación entre determinados indicadores de enfermedad periodontal y el aumento de la presión arterial.
Esto no significa que una enfermedad de la boca, por sí sola, provoque presión arterial alta. Los propios estudios señalan que pueden existir factores de riesgo compartidos y condiciones generales de salud que ayuden a explicar la relación observada.
Por otra parte, investigaciones anteriores también encontraron una asociación entre la inflamación periodontal y una mayor probabilidad de presentar una presión arterial elevada o no controlada. Los marcadores de inflamación podrían participar, al menos en parte, en ese vínculo.
Qué señales de salud bucal conviene atender
Ante esta evidencia, cuidar la salud de las encías adquiere especial importancia durante la adultez mayor. El sangrado, la inflamación y la movilidad de las piezas dentales son señales que pueden indicar que existe un problema y que es necesaria una evaluación odontológica.
Entre las medidas básicas recomendadas por los especialistas se encuentran el cepillado regular con pasta dental fluorada y la limpieza de los espacios entre los dientes con hilo dental, de acuerdo con las necesidades de cada persona.
La evidencia disponible continúa mostrando una relación entre la salud periodontal, la pérdida dental y la presión arterial, pero todavía es necesario distinguir con claridad qué mecanismos explican esa asociación y en qué medida una condición puede influir sobre la otra.
Por ahora, el mensaje es claro: la pérdida de dientes no debería asumirse como una consecuencia normal e inevitable del envejecimiento. Mantener una buena salud bucal es parte del cuidado general y puede contribuir a preservar la alimentación, el habla y la calidad de vida durante la adultez mayor.
En base a El Tiempo /GDA