Puede parecer un producto inofensivo dentro del neceser de maquillaje, pero la máscara de pestañas tiene una particularidad que la diferencia de muchos otros cosméticos: se utiliza muy cerca de los ojos y su aplicador entra y sale repetidamente del envase.
Por eso, aunque todavía quede producto, conservar una máscara durante demasiado tiempo o intentar recuperarla cuando comienza a secarse puede aumentar el riesgo de contaminación.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) recomienda prestar especial atención a la vida útil de los productos destinados al maquillaje de ojos. En el caso de la máscara de pestañas, las recomendaciones suelen aconsejar reemplazarla después de unos pocos meses de uso, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.
Cada vez que una persona utiliza la máscara, el cepillo entra en contacto con las pestañas y la zona cercana a los ojos antes de volver al interior del envase. Con el uso, el producto puede contaminarse con microorganismos. Este riesgo adquiere especial importancia debido a la sensibilidad de los ojos y sus estructuras.
Además, el paso del tiempo puede modificar las características de la fórmula. Una máscara que antes se aplicaba de forma uniforme puede comenzar a secarse, formar grumos o cambiar su olor y textura. Sin embargo, no siempre es posible detectar a simple vista si un cosmético ha sufrido contaminación. Por esta razón, respetar las recomendaciones de uso y reemplazar el producto periódicamente es una medida de precaución.
Cuando la máscara comienza a secarse, muchas personas intentan prolongar su vida útil añadiendo unas gotas de agua. Algunas incluso recurren a otros líquidos para modificar su textura. No es recomendable.
La FDA advierte que añadir agua u otras sustancias al producto puede favorecer su contaminación y alterar la fórmula original. Por este motivo, una máscara que se ha secado o presenta una textura muy diferente a la que tenía originalmente no debería utilizarse indefinidamente.
No es necesario esperar a que transcurra un período determinado si el producto presenta cambios evidentes. Entre las principales señales que indican que una máscara de pestañas debería ser reemplazada se encuentran:
- Un cambio en el olor.
- Una modificación notable del color.
- Una textura demasiado seca o con grumos.
- Un comportamiento diferente durante la aplicación.
- La separación o alteración visible de la fórmula.
En caso de desarrollar una infección en los ojos, conviene suspender temporalmente el uso del maquillaje en esa zona. Los productos utilizados durante la infección podrían haberse contaminado y, en determinadas situaciones, volver a emplearlos podría favorecer nuevos problemas. Ante síntomas como enrojecimiento, dolor, secreciones o irritación persistente, es importante consultar a un profesional de la salud.
Aunque ningún cuidado permite utilizar indefinidamente un producto cosmético, algunas prácticas pueden ayudar a conservarlo en buenas condiciones durante su período de uso recomendado:
- No la compartas. Los productos de maquillaje para los ojos pueden transportar microorganismos de una persona a otra.
- Cierra correctamente el envase. Dejarlo abierto innecesariamente puede alterar las características del producto.
- Evita las temperaturas elevadas. Es recomendable conservar los cosméticos siguiendo las indicaciones de almacenamiento del fabricante.
- No añadas agua ni otros líquidos. Modificar la fórmula puede afectar sus condiciones originales de conservación.
- Lávate las manos antes de maquillarte. Mantener una buena higiene ayuda a reducir la transferencia de microorganismos hacia el rostro y los productos.
La próxima vez que una máscara de pestañas comience a secarse, puede resultar tentador intentar recuperarla para aprovechar hasta la última gota. Sin embargo, cuando se trata de productos que entran en contacto con una zona tan delicada como los ojos, prolongar su uso no siempre es la mejor opción.
Reemplazar periódicamente la máscara de pestañas y prestar atención a cualquier cambio en su aspecto, olor o textura forma parte de una rutina básica de cuidado e higiene al utilizar maquillaje.
Con base en El Universal/GDA