Un estudio de la Northwestern University sugiere que dejar de comer al menos tres horas antes de acostarse y extender el ayuno nocturno podría aportar beneficios a la salud cardiovascular, especialmente en adultos mayores de 40 años.
La investigación analizó los hábitos alimentarios nocturnos de 39 personas con sobrepeso u obesidad y encontró diferencias claras entre quienes respetaban determinados horarios antes de dormir y quienes mantenían rutinas más flexibles.
El trabajo, publicado en la revista científica Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology, se desarrolló durante casi ocho semanas e incluyó a participantes de entre 36 y 75 años. El 80 % del grupo de intervención estuvo compuesto por mujeres.
Los voluntarios fueron divididos en dos grupos: uno realizó un ayuno nocturno prolongado, de entre 13 y 16 horas, mientras que el otro mantuvo un ayuno más habitual, de entre 11 y 13 horas. La principal diferencia estuvo en el horario de la última comida del día.
Según los resultados, quienes evitaron comer durante al menos tres horas antes de acostarse presentaron “mejoras significativas” en comparación con el grupo control. Entre los cambios observados se registró una reducción promedio del 3,5 % en la presión arterial y del 5 % en la frecuencia cardíaca.
Además, los investigadores detectaron un patrón más saludable durante el sueño: la presión arterial y la frecuencia cardíaca descendían de manera natural por la noche y aumentaban durante el día, un comportamiento considerado un indicador clave de buena salud cardiovascular.
El estudio también mostró que las personas que dejaron de comer en las horas previas al descanso lograron un mejor control de la glucosa a lo largo del día. Según los autores, el páncreas respondió de forma más eficiente ante la presencia de azúcar en sangre, lo que sugiere una liberación de insulina más eficaz y niveles de glucosa más estables.
Los investigadores explicaron que, si bien el ayuno intermitente se ha popularizado por su potencial para favorecer la pérdida de peso y mejorar la salud del corazón, la mayoría de los estudios previos se centraron en la duración del ayuno y no en su sincronización con el ciclo de sueño.
En un comunicado, la doctora Daniela Grimaldi, profesora asociada de neurología en la división de medicina del sueño de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, señaló que sincronizar la ventana de ayuno con los ritmos naturales de vigilia y sueño del cuerpo puede mejorar la coordinación entre el corazón, el metabolismo y el descanso, sistemas que trabajan en conjunto para proteger la salud cardiovascular.
Los autores indicaron que estos hallazgos podrían resultar especialmente relevantes para personas con mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas, aunque remarcaron que se necesitan estudios adicionales con muestras más amplias para confirmar los resultados.
Con base en El Tiempo/GDA