Caminar por la playa después de los 60: por qué los especialistas recomiendan hacerlo sobre la arena mojada

La arena húmeda ofrece una superficie más estable y reduce el impacto sobre las articulaciones. Especialistas explican sus beneficios, las precauciones a tener en cuenta y cuándo evitar las caminatas.

Caminar en la playa. Foto: Pixabay
Caminar en la playa. Foto: Pixabay

Las caminatas por la playa suelen asociarse con una actividad saludable y de bajo impacto. Sin embargo, el tipo de superficie sobre la que se camina puede marcar una diferencia importante, especialmente en personas mayores de 60 años o con problemas articulares o de espalda.

Especialistas señalan que la arena húmeda, cercana a la orilla, proporciona un apoyo más firme y estable que la arena seca, lo que ayuda a reducir la sobrecarga sobre tobillos, rodillas, caderas y columna.

La arena seca exige un mayor esfuerzo

Según explicó el traumatólogo José Nebot, de los hospitales Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas 9 de Octubre, las personas mayores de 60 años o quienes padecen dolor de espalda deberían caminar preferentemente sobre la arena mojada, cerca de la orilla.

La razón es que la arena seca es una superficie inestable. Al hundirse el pie en cada paso, el cuerpo debe realizar continuos ajustes para mantener el equilibrio, lo que incrementa el trabajo muscular y la carga sobre las articulaciones.

De acuerdo con los especialistas, esta situación puede favorecer:
- Dolor en rodillas y caderas.
- Sobrecargas musculares.
- Esguinces de tobillo por pisadas inestables.
- Molestias o dolor en la zona lumbar.

Caminar en la playa. Foto: Pixabay
Caminar en la playa. Foto: Pixabay

La podóloga Neus Moya también advierte que caminar descalzo sobre arena seca supone un esfuerzo adicional para un pie acostumbrado a pasar la mayor parte del tiempo dentro del calzado.

Por qué la arena mojada resulta una mejor opción

La arena húmeda ofrece una superficie más compacta, lo que permite una pisada más uniforme y disminuye el impacto sobre el aparato locomotor.

Además, caminar con el agua cubriendo parcialmente los pies genera una resistencia que contribuye al trabajo muscular, al tiempo que reduce la carga sobre los huesos.

No obstante, los especialistas recuerdan que la orilla también presenta un aspecto a considerar: la inclinación del terreno. Si se camina durante mucho tiempo sobre una superficie inclinada, una pierna soporta más peso que la otra, lo que puede generar tensión en la cadera.

Por ese motivo, recomiendan elegir los sectores más planos de la playa y alternar el sentido de la caminata para distribuir el esfuerzo de forma equilibrada.

Beneficios para el bienestar y cuidados necesarios

Además de los beneficios físicos, caminar junto al mar puede contribuir al bienestar emocional. La especialista María Calle Llorente, de Blua de Sanitas, señala que hacer ejercicio al aire libre, romper con la rutina y escuchar el sonido del mar ayuda a disminuir el estrés.

En base a El Tiempo/GDA

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