La temperatura del agua con la que una persona se ducha puede generar distintas respuestas en el organismo. Mientras el agua fría suele asociarse con un aumento del estado de alerta y una sensación inmediata de energía, el agua caliente se relaciona con la relajación muscular y el alivio de ciertas molestias físicas.
Según especialistas, las duchas frías provocan un incremento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, lo que genera una reacción de activación en el cuerpo. Además, influyen sobre los vasos sanguíneos y favorecen el flujo de sangre hacia los órganos vitales.
Algunas investigaciones también han observado que la exposición al agua fría puede ayudar a disminuir el dolor muscular y producir efectos antiinflamatorios. Asimismo, se la ha relacionado con una reducción del estrés y una mejora en la calidad del sueño.
Sin embargo, los expertos advierten que este tipo de prácticas no son recomendables para todas las personas. Quienes padecen enfermedades cardíacas, hipertensión o presentan riesgo de accidente cerebrovascular deberían consultar con un profesional de la salud antes de exponerse a cambios bruscos de temperatura. Además, el frío extremo puede provocar daños en la piel y los nervios, además de aumentar el riesgo de hipotermia.
Por otro lado, las duchas o baños con agua caliente pueden contribuir a aliviar la rigidez muscular y el dolor articular cuando se utilizan a una temperatura adecuada. No obstante, el exceso de calor puede afectar la barrera natural de la piel, favorecer la sequedad y aumentar la sensibilidad cutánea.
En el cabello, el agua caliente facilita la limpieza al abrir la cutícula capilar, aunque también puede volverlo más vulnerable y favorecer la aparición de frizz.
Una alternativa utilizada en algunos espacios de bienestar y recuperación física es la llamada ducha de contraste, que combina períodos de agua caliente y fría. El método consiste en comenzar con agua caliente durante algunos minutos para relajar los músculos y luego pasar al agua fría durante unos segundos para estimular la circulación. El ciclo puede repetirse varias veces y suele finalizar con agua fría.
Los especialistas coinciden en que no existe una única temperatura ideal para todas las personas. La elección dependerá de las condiciones de salud, las necesidades individuales y los efectos que se busque obtener en cada caso.
En base a El Tiempo/GDA