Aceite de ricino en las uñas: el hábito que recomiendan para combatir la sequedad y cuidar las cutículas

Para qué sirve en la hidratación, cómo se aplica correctamente y qué mitos debes descartar: guía práctica de aplicación, beneficios reales y lo que dice la ciencia.

Manicura uñas
Persona realiza manicura.
Foto: Freepik.

Las uñas están expuestas a distintas agresiones cotidianas. El contacto frecuente con el agua, los jabones, los productos de limpieza y los quitaesmaltes puede favorecer la resequedad y hacer que se descamen o se quiebren con mayor facilidad. Por eso, además de prestar atención a la manicura, es importante mantenerlas hidratadas y proteger la piel que las rodea.

Entre los productos que pueden incorporarse a esa rutina se encuentra el aceite de ricino, un aceite vegetal de textura espesa que se utiliza para acondicionar la piel. Aplicado en pequeñas cantidades sobre las uñas y las cutículas, puede ayudar a reducir la sensación de sequedad y mantener esa zona suave.

Sin embargo, conviene distinguir entre hidratar y fortalecer. Aunque el cuidado de las cutículas y la hidratación forman parte de una rutina saludable, no existe evidencia clínica sólida de que el aceite de ricino, por sí solo, acelere el crecimiento de las uñas o prevenga su rotura.

Incorporar este aceite a la rutina de cuidado de manos es sencillo. Lo importante es utilizar una cantidad pequeña, aplicarlo suavemente y acompañarlo de otros hábitos que ayuden a proteger las uñas.

  1. Limpiar y secar las manos. Antes de aplicar el producto, lavar las manos con agua y jabón y secarlas cuidadosamente, incluidas las zonas que rodean las uñas.
  2. Aplicar una pequeña cantidad. Colocar una gota de aceite sobre cada uña o distribuir una cantidad moderada entre varias. No es necesario cubrir las manos con una capa abundante.
  3. Masajear las uñas y las cutículas. Extender el aceite suavemente con las yemas de los dedos, prestando atención a la piel que rodea cada uña. Es importante evitar movimientos bruscos o maniobras que puedan lastimar las cutículas.
  4. Dejar actuar y retirar el exceso. Puede aplicarse por la noche y dejarse durante el descanso. Si queda demasiado producto sobre la piel, se puede retirar con una toalla suave.
  5. Ajustar la frecuencia según la respuesta de la piel. El aceite puede utilizarse cuando se percibe sequedad, siempre que no provoque molestias. No existe una frecuencia específica demostrada para fortalecer las uñas con este ingrediente. Si aparece irritación, conviene suspender su uso.
Cortar las uñas manicura
Persona se corta las uñas.
Foto: Freepik.

El principal beneficio que se busca al aplicar aceite de ricino es acondicionar la piel que rodea las uñas. Por su textura oleosa, puede ayudar a reducir la pérdida de humedad de la superficie cutánea y aliviar la sensación de sequedad en las cutículas.

También puede complementar los cuidados posteriores a la manicura, especialmente después de retirar el esmalte, cuando la zona puede quedar reseca. La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda hidratar las uñas y las cutículas, ya que algunos quitaesmaltes pueden contribuir a la sequedad.

Lo que no conviene es atribuirle propiedades que no están suficientemente comprobadas. El aceite de ricino no es un tratamiento demostrado para acelerar el crecimiento de las uñas, reparar daños profundos ni evitar todas las formas de quiebre.

Si las uñas se rompen o se descaman con frecuencia, también es importante revisar los hábitos cotidianos y la exposición al agua y a los productos químicos. En esos casos, hidratar las manos puede ser útil, pero quizá no sea suficiente para resolver el problema.

Hábitos para mantener las uñas saludables

Además de utilizar productos hidratantes, hay medidas sencillas que ayudan a proteger las uñas y reducir el riesgo de que se deterioren.

  • Hidratar las manos después de lavarlas. Aplicar una crema hidratante sobre las manos, las uñas y las cutículas ayuda a combatir la sequedad.
  • Usar guantes para limpiar o lavar los platos. El contacto prolongado con el agua y los productos químicos puede favorecer la descamación y el quiebre.
  • Evitar cortar las cutículas. Esta piel cumple una función protectora en la base de la uña. Cortarla o manipularla de forma agresiva puede facilitar la entrada de microorganismos.
  • Moderar el uso de quitaesmaltes. Si las uñas están resecas, conviene reducir la frecuencia de uso y aplicar una crema hidratante después de retirar el esmalte.
  • No utilizar las uñas como herramientas. Abrir envases o raspar superficies puede provocar lesiones y fracturas.

Por último, si aparecen cambios persistentes en el color o la forma de las uñas, dolor, inflamación o desprendimiento, es recomendable consultar con un dermatólogo. Estos síntomas pueden tener distintas causas y no necesariamente se resuelven con aceites u otros productos de uso doméstico.

Con base en El Universal/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
GDA
Te puede interesar