Cocinar pescado a la plancha parece una tarea sencilla, pero dar vuelta un filete sin que se desarme puede convertirse en un desafío. La piel suele adherirse a la sartén y, al intentar despegarla, la pieza puede romperse y perder su forma. Para evitarlo, dos creadoras de contenido gastronómico, Celeste Aventurera y Jessica Ramos, proponen un método sencillo que utiliza un elemento habitual en la cocina: el papel de horno. Con un poco de aceite de oliva, esta técnica busca reducir la adherencia y facilitar la manipulación del pescado durante la cocción.
Una de las variantes consiste en impregnar una hoja de papel de horno con aceite de oliva virgen extra antes de colocar el pescado encima. “Solo se necesita aceite de oliva virgen extra, papel de hornear, que le damos una vuelta para que esté impregnado por ambos lados, colocamos el pescado que más nos guste y lo cocinamos a gusto. Se retira súper fácil, no se pega y ya estaría listo”, explica Celeste Aventurera.
Para poner en práctica el procedimiento, hay que seguir estos pasos:
- Cortar el papel: preparar una hoja que cubra la superficie de la sartén sin sobresalir por los bordes.
- Distribuir el aceite: añadir una pequeña cantidad de aceite de oliva y extenderla por ambas caras del papel.
- Colocar el pescado: apoyar el filete o lomo sobre la hoja y llevarlo a la sartén.
- Cocinar a fuego controlado: ajustar la temperatura y el tiempo según el grosor y el tipo de pescado.
- Dar vuelta y retirar: utilizar una espátula para manipular la pieza con cuidado y evitar que se rompa.
El papel funciona como una barrera entre el pescado y la superficie metálica de la sartén, lo que puede facilitar que la pieza conserve su forma durante la preparación.
Jessica Ramos propone una variante en la que el aceite se coloca primero directamente en la sartén y, después, se añade el papel de horno. “Añadimos un poco de aceite a la sartén, pero encima le ponemos un papel de hornear y después el pescado. Cuando esté por la parte de la piel hecho le damos la vuelta, agregamos nuestras especias y un poquito de sal en escamas”, explica. En este caso, el procedimiento es el siguiente:
- Verter un poco de aceite en la sartén.
- Colocar encima una hoja de papel de horno, sin dejar que sobresalga.
- Apoyar el pescado sobre el papel y cocinarlo primero por el lado de la piel.
- Dar vuelta la pieza cuando esa cara esté cocida, con ayuda de una espátula.
- Incorporar sal en escamas y las especias elegidas para condimentar.
Aunque las dos técnicas se diferencian en la forma de incorporar el aceite, comparten el mismo objetivo: reducir el contacto directo del pescado con la sartén y facilitar que se pueda dar vuelta sin desarmarse.
Antes de aplicar cualquiera de estos métodos, conviene revisar las indicaciones del fabricante del papel. Este material soporta temperaturas limitadas, por lo que no debe utilizarse por encima del máximo recomendado. También es importante tomar algunas precauciones:
- Evitar las llamas: los bordes del papel no deben sobresalir de la sartén ni acercarse a una llama o fuente de calor directa.
- Controlar la temperatura: conviene cocinar a fuego moderado y evitar el sobrecalentamiento del papel.
- Asegurar una buena colocación: la hoja debe quedar dentro de la sartén, sin interferir con los quemadores ni otros elementos de la cocina.
- Comprobar la cocción: el tiempo necesario depende del grosor y del tipo de pescado. Hay que asegurarse de que esté bien cocido antes de servirlo.
- Elegir los condimentos: ajo, perejil, pimienta, limón y hierbas aromáticas son algunas opciones para realzar el sabor.
El papel de horno puede ser un recurso práctico para preparar filetes delicados a la plancha y reducir el riesgo de que se peguen o se rompan al darles la vuelta. La clave está en utilizarlo correctamente, respetar sus límites de temperatura y controlar la cocción.
Con base en El Tiempo/GDA