Redacción El País
Consumir kéfir todos los días puede generar efectos positivos en el organismo gracias a su aporte de probióticos, microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. Ese balance resulta clave para una buena digestión, una mejor absorción de nutrientes y un funcionamiento gastrointestinal más eficiente.
Este fermentado, cada vez más presente en la alimentación cotidiana, se asocia a un intestino más activo y ordenado. Al mejorar la función digestiva, también puede contribuir a reducir molestias leves como la hinchazón o el tránsito irregular, dos consultas frecuentes en la práctica clínica.
Microbiota, defensas y salud general
Los microorganismos beneficiosos presentes en bebidas fermentadas como el kéfir favorecen una comunidad diversa de bacterias “buenas” en el intestino. Esa diversidad no solo impacta en la salud digestiva, sino que también cumple un rol relevante en las defensas naturales del cuerpo.
Según información difundida por la Mayo Clinic, los probióticos —como los que aporta el kéfir— se vinculan con beneficios para la salud intestinal y pueden ayudar a aliviar trastornos digestivos frecuentes. De todos modos, la institución aclara que la evidencia científica sigue en desarrollo y que los resultados no son iguales en todas las personas, por lo que su consumo no reemplaza tratamientos médicos.
Por qué el kéfir gana lugar en la dieta
Incorporar kéfir a la rutina diaria se volvió atractivo por su perfil nutricional y por los compuestos bioactivos que se generan durante la fermentación. Estos componentes apoyan el funcionamiento intestinal y colaboran con distintos procesos del organismo, lo que posiciona al kéfir como un alimento de interés dentro de una alimentación saludable.
Entre los principales beneficios que se le atribuyen al consumo regular se destacan:
- Ayuda a mantener el equilibrio de la flora intestinal y un tránsito más regular.
- Puede mejorar la tolerancia digestiva a ciertos alimentos.
- Contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico al cuidar el intestino.
- Favorece la absorción de vitaminas y minerales.
- Puede aliviar molestias digestivas leves, como gases o pesadez.
El kéfir está hecho de la fermentación de la leche y granos de kéfir. Foto: Freepik.
Cómo sumar kéfir al consumo diario
El kéfir se puede consumir solo, como bebida, o incorporarse a distintas preparaciones sin perder sus propiedades. Es habitual usarlo en batidos con frutas, sumarlo a cereales o avena, emplearlo como base de salsas o aderezos caseros, o integrarlo en recetas frías que no requieran cocción.
Como con cualquier alimento funcional, los especialistas coinciden en que la clave está en la moderación, la calidad del producto y la adaptación a cada organismo. Escuchar al cuerpo y consultar con profesionales sigue siendo el mejor camino para aprovechar sus beneficios sin excesos.
En base a El Tiempo/GDA
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