El cóctel antiinflamatorio de kéfir y especias: la receta de la doctora Sara Marín para cuidar la microbiota

La médica española Sara Marín asegura que combinar kéfir, cúrcuma, jengibre, pimienta negra y granada potencia sus beneficios y ayuda a regular la inflamación crónica y la salud digestiva.

El kéfir está hecho de la fermentación de la leche y granos de kéfir.
El kéfir está hecho de la fermentación de la leche y granos de kéfir.
Foto: Freepik.

Redacción El País
El kéfir, uno de los fermentados más consumidos del momento, se ha convertido en un aliado para reforzar la microbiota intestinal y el sistema inmune. Su riqueza de probióticos lo posiciona como un alimento clave para quienes buscan mejorar la digestión, reducir la hinchazón y equilibrar procesos metabólicos alterados por el ritmo de vida moderno.

La médica española Sara Marín, especialista en microbiota, sostiene que este fermentado puede ser especialmente útil para disminuir la inflamación de bajo grado, un problema cada vez más habitual asociado al estrés, la mala alimentación y la falta de descanso.

Por qué el kéfir es tan valorado en salud intestinal

Según Marín, el kéfir ayuda a estabilizar la glucosa, favorece la absorción de calcio y magnesio, y contribuye a mejorar el estado de ánimo gracias a su influencia en el eje intestino-cerebro. La profesional afirma que estos beneficios cuentan con respaldo científico y que, por eso, muchos lo consideran un “oro para la salud”.

La especialista destaca que, para potenciar sus efectos, conviene sumarlo a ingredientes con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Esta estrategia, indica, permite un efecto “sinérgico” entre los fermentos y los compuestos bioactivos de ciertas frutas y especias.

Granos de kéfir
Granos de kéfir.
Foto: Freepik.

Cómo preparar la mezcla antiinflamatoria

Para maximizar el impacto del kéfir, Marín recomienda mezclarlo con cúrcuma, jengibre, pimienta negra y granada, una fruta especialmente rica en polifenoles. Según explica, esta combinación genera un potente apoyo para modular la inflamación crónica y aliviar molestias vinculadas al dolor y al metabolismo.

La cúrcuma y el jengibre son valorados desde hace siglos por la medicina tradicional por sus efectos digestivos y antiinflamatorios. La pimienta negra mejora la absorción de la curcumina, mientras que la granada aporta antioxidantes que ayudan a proteger los tejidos.

Inflamación crónica: un problema silencioso

La Universidad de Harvard advierte que la inflamación crónica puede comenzar igual que la aguda, pero prolongarse cuando el sistema inmunitario queda en alerta constante. En vez de reparar, termina dañando tejidos y abriendo la puerta a múltiples enfermedades.

Entre los factores que la promueven se encuentran el tabaco, el sedentarismo, la mala alimentación, el exceso de alcohol, el estrés sostenido y el sobrepeso. Frente a esto, Marín propone volver a un patrón alimentario más natural, con fermentados, frutas frescas y especias reguladoras de la respuesta inflamatoria.

kéfir
kéfir
Foto: Freepik

Un enfoque que une ciencia y tradición

Tanto la cúrcuma como el jengibre han sido usados durante siglos para tratar molestias digestivas y procesos inflamatorios. Integrarlos en un alimento fermentado como el kéfir permite un abordaje complementario en favor de la salud intestinal.

Para Marín, esta mezcla natural representa una forma accesible y cotidiana de apoyar el funcionamiento del organismo. Y, en un contexto donde la inflamación de bajo grado es cada vez más común, este “cóctel” puede convertirse en una herramienta sencilla para cuidar el bienestar general.

En base a El Tiempo/GDA

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