El hígado cumple funciones esenciales en el organismo, como la desintoxicación y el metabolismo. Su buen funcionamiento depende en gran medida de los hábitos sostenidos a lo largo del tiempo, especialmente la alimentación y el estilo de vida. De acuerdo con información de la Clínica Mayo, factores como la obesidad, las infecciones o el consumo de alcohol pueden afectar su salud.
El hígado, además, tiene capacidad de regeneración celular, aunque este proceso requiere de cuidados constantes.
Cuando aparece una disfunción hepática, pueden presentarse síntomas como ictericia (piel y ojos amarillentos), dolor o hinchazón abdominal, fatiga crónica, náuseas, orina oscura, heces de color pálido, picazón en la piel, hinchazón en piernas y tobillos, pérdida de apetito y tendencia a la formación de hematomas.
Las enfermedades hepáticas pueden tener origen genético o estar asociadas a infecciones virales, envejecimiento, obesidad o consumo elevado de alcohol, y en caso de no tratarse adecuadamente, pueden derivar en complicaciones graves.
Hábitos básicos para cuidar el hígado
Entre las principales recomendaciones para proteger la salud hepática se encuentran mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, evitar la exposición a sustancias químicas nocivas y limitar el consumo de alcohol, además de evitar drogas ilegales.
En paralelo a estos hábitos, algunas bebidas consumidas en ayunas pueden integrarse a la rutina diaria como apoyo a las funciones metabólicas del organismo.
Seis bebidas que pueden contribuir al funcionamiento hepático
1. Agua
La hidratación adecuada es clave para que el hígado pueda filtrar sustancias de manera eficiente. Se recomienda un consumo aproximado de ocho a diez vasos diarios, ajustado a las necesidades individuales.
2. Tés naturales
Algunas infusiones se asocian con posibles beneficios para la salud hepática:
Té de limón y jengibre: vinculado a un menor riesgo de enfermedades hepáticas.
Té de menta: relacionado con procesos digestivos y de desintoxicación.
Té verde: asociado al aporte de antioxidantes y a la reducción de lípidos.
3. Jugo de pomelo
Contiene antioxidantes como naringina y naringenina. Se recomienda no superar las seis onzas diarias debido a posibles interacciones con medicamentos.
4. Agua de cúrcuma
Puede contribuir a la reducción de la inflamación. Estudios citados indican una ingesta de entre uno y tres gramos diarios de raíz seca en agua caliente, por un período máximo de tres meses.
5. Agua de limón
Aporta vitamina C y antioxidantes. Se sugiere mezclar entre cuatro y seis cucharadas de zumo en agua al día.
6. Agua de jengibre
Se asocia con efectos antiinflamatorios y apoyo digestivo. La recomendación de consumo es inferior a cuatro gramos diarios.
Precauciones a tener en cuenta
La incorporación de estas bebidas debe hacerse con cautela, ya que algunas pueden generar efectos adversos o interactuar con medicamentos. La evidencia disponible proviene principalmente de estudios en adultos, por lo que no se recomienda su uso en menores sin supervisión profesional.
En todos los casos, se aconseja consultar con un profesional de la salud antes de realizar cambios importantes en la dieta o en el estilo de vida.
En base a El Tiempo/GDA
-
La hormona que te impide adelgazar y dormir bien: claves para dominar el cortisol antes de que te afecte
Walter Dresel y el impacto de las emociones en la salud: “Tenemos la tarea de volver a una medicina más humana”
Cómo desmaquillarse correctamente: la rutina clave para cuidar la piel antes de dormir