Pediatras alertan sobre modas alimentarias impulsadas por redes sociales que generan riesgos en niños y adolescentes

Especialistas advierten que dietas restrictivas, ayuno intermitente y consumo de “superalimentos” ganan popularidad entre jóvenes, pese a carecer de evidencia sólida y poder provocar déficits nutricionales.

Dulces, comida
Mujer con alimentos dulces.
Foto: Freepik.

Pediatras han advertido sobre el aumento de modas y tendencias en alimentación impulsadas por las redes sociales, que cada vez influyen más en las decisiones alimentarias de muchas familias.

Según especialistas, varias de estas prácticas carecen de respaldo científico sólido y pueden implicar riesgos para la salud, especialmente en niños y adolescentes.

La coordinadora del grupo de trabajo de Gastroenterología, Nutrición y Endocrinología Infantil de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Marta Castell, señaló que estas tendencias generan una creciente confusión entre recomendaciones basadas en evidencia científica y modas pasajeras vinculadas a dietas de exclusión o al consumo de productos promocionados como “superalimentos”.

La advertencia fue realizada durante la presentación del 22º Congreso de la AEPap, celebrado entre el 5 y el 7 de marzo. Allí se destacó que, aunque cada vez más familias muestran interés por mejorar su alimentación, muchas llegan a consulta con dudas derivadas de información difundida en redes sociales.

Niña comiendo cereales
Niña comiendo cereales.
Foto: Pixabay.

Las inquietudes varían según la edad. En el caso de los lactantes, una de las principales preocupaciones se relaciona con la alimentación complementaria. Durante la etapa preescolar y escolar, en cambio, se observan modas como eliminar la lactosa o el gluten sin un diagnóstico médico que lo justifique, además de dudas sobre la alimentación vegetariana y la correcta suplementación.

Los especialistas advierten que estas decisiones pueden derivar en la exclusión innecesaria de alimentos o en la adopción de dietas restrictivas. En un contexto en el que el 36,1 % de los niños presenta obesidad o sobrepeso, este tipo de prácticas puede provocar déficits nutricionales, afectar el crecimiento o generar una relación poco saludable con la comida.

El grupo más vulnerable a estas tendencias es el de los adolescentes. En muchos casos, la influencia de mensajes difundidos por figuras públicas en redes sociales promueve dietas para perder peso, planes restrictivos como la dieta cetogénica, el ayuno intermitente o el consumo de suplementos y “superalimentos”.

La dieta cetogénica, por ejemplo, se basa en un alto consumo de grasas —hasta el 70 % de la ingesta diaria— y proteínas, mientras limita los hidratos de carbono a menos de 50 gramos por día para inducir un estado de cetosis nutricional. Aunque en determinados casos puede ser útil para controlar la diabetes tipo 2 o la obesidad, los especialistas advierten que también puede provocar alteraciones en el perfil lipídico, déficits de vitaminas y minerales, además de fatiga, problemas de concentración e incluso afectar el desarrollo.

Este tipo de dietas, además, puede implicar una ingesta insuficiente de micronutrientes y energía, así como favorecer problemas de autoestima o el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.

Ante esta situación, los pediatras subrayan la importancia de promover patrones alimentarios saludables desde la infancia. Castell sostuvo que el papel del pediatra en Atención Primaria es fundamental para orientar a las familias, desmontar mitos nutricionales y fomentar hábitos adecuados desde las primeras etapas de la vida.

La especialista también señaló que, pese a que el modelo alimentario mediterráneo está ampliamente reconocido por sus beneficios, varios países presentan algunas de las tasas más altas de obesidad infantil en Europa. Por ello, planteó la necesidad de “re-mediterranizar” la alimentación familiar para prevenir la obesidad y sus consecuencias cardiovasculares a largo plazo.

Hamburguesa comida chatarra
Mujer comiendo hamburguesa.
Foto: Freepik.

Otro aspecto que preocupa a los expertos es el aumento en el consumo de bebidas vegetales, que se incrementó un 75 % en la última década. En los menores de tres años, entre el 25 % y el 30 % de la ingesta calórica diaria proviene de productos lácteos, por lo que el tipo de leche o bebida sustitutiva que se utilice resulta clave para garantizar un desarrollo nutricional adecuado.

Castell explicó que la leche de vaca contiene una alta proporción de proteínas, grasas saturadas, calcio y vitamina D. En cambio, las fórmulas de continuación o crecimiento presentan menor contenido proteico y sustituyen parte de la grasa láctea por grasas vegetales enriquecidas con DHA y EPA.

En el caso de las bebidas vegetales, los especialistas advierten que su consumo en niños pequeños puede resultar inadecuado. Para menores de dos años, sustituir la leche materna, la leche de vaca o las fórmulas por bebidas vegetales —como la de avena— no es recomendable desde el punto de vista nutricional, ya que suelen tener bajo aporte calórico, menos proteínas y carecen de hierro y otros minerales esenciales.

Los expertos también alertan sobre la tendencia a eliminar azúcares y promover dietas totalmente vegetales mediante productos ultraprocesados de origen vegetal. En ese sentido, recuerdan que muchos de estos alimentos siguen siendo productos altamente procesados.

“Las hamburguesas plant-based siguen siendo hamburguesas y las barritas plant-based siguen siendo barritas ultraprocesadas”, advirtió la especialista.

Durante la presentación del congreso también se abordó el debate sobre la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años. En este contexto, los especialistas subrayaron la importancia de la formación y del papel de los padres como referentes para acompañar y controlar el uso de pantallas por parte de niños y adolescentes.

En base a El Tiempo/GDA

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