Una investigación publicada en la revista científica European Heart Journal encontró una asociación entre el consumo de determinados conservantes alimentarios y una mayor incidencia de hipertensión arterial. El estudio, realizado con más de 112.000 personas en Francia, también identificó una asociación entre uno de los aditivos analizados y las enfermedades cardiovasculares.
Los investigadores siguieron a participantes de la cohorte NutriNet-Santé durante una mediana de casi ocho años y analizaron de manera detallada su alimentación, incluidos los productos y marcas consumidos. De los 58 conservantes identificados en la investigación, ocho mostraron una asociación estadísticamente significativa con una mayor incidencia de hipertensión después de los análisis correspondientes.
Es importante señalar que se trata de un estudio observacional. Por lo tanto, sus resultados muestran asociaciones y no permiten afirmar que los conservantes sean la causa directa de la hipertensión o de las enfermedades cardiovasculares.
¿Qué son los conservantes alimentarios?
Los aditivos alimentarios utilizados como conservantes se incorporan a los productos para prolongar su vida útil y protegerlos frente al deterioro provocado por microorganismos, además de determinados procesos de oxidación. Estos compuestos están presentes en numerosos alimentos procesados y ultraprocesados, aunque su utilización y concentración pueden variar considerablemente entre productos e incluso entre distintas marcas de un mismo alimento.
Para evaluar la exposición de los participantes, los investigadores utilizaron registros alimentarios detallados y bases de datos de composición que permitieron identificar los aditivos presentes en los productos consumidos.
Ocho conservantes asociados a una mayor incidencia de hipertensión
De los 17 conservantes consumidos por al menos el 10% de los participantes y analizados individualmente, ocho fueron asociados con una mayor incidencia de hipertensión después de corregir los resultados por múltiples comparaciones. Entre ellos se encuentran:
- Sorbato de potasio (E202).
- Metabisulfito de potasio (E224).
- Nitrito de sodio (E250).
- Ácido ascórbico (E300).
- Ascorbato de sodio (E301).
- Eritorbato de sodio (E316).
- Ácido cítrico (E330).
- Extracto de romero (E392).
El estudio también encontró asociaciones entre grupos de conservantes, como los sorbatos, sulfitos, nitritos, ascorbatos y eritorbatos, y una mayor incidencia de hipertensión. Entre los resultados individuales, el sorbato de potasio presentó una de las asociaciones más marcadas con la presión alta.
El ácido ascórbico y las enfermedades cardiovasculares
Uno de los resultados que llamó especialmente la atención de los investigadores fue el correspondiente al ácido ascórbico (E300), la denominación química de la vitamina C.
En este estudio, una mayor exposición al ácido ascórbico utilizado como aditivo estuvo asociada con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares. La asociación observada fue de aproximadamente un 15% en comparación con los participantes con menor consumo, según el modelo utilizado por los investigadores.
Esto no significa que la vitamina C presente naturalmente en frutas y verduras tenga el mismo efecto. De hecho, el estudio se centra específicamente en la exposición a aditivos alimentarios, y la investigación no permite establecer que el ácido ascórbico añadido a los alimentos sea responsable de las enfermedades cardiovasculares observadas.
¿Por qué un conservante puede aparecer relacionado con un problema de salud?
Una de las dificultades de este tipo de investigaciones consiste en separar el efecto de un aditivo alimentario del conjunto de características de los alimentos que lo contienen.
Muchos conservantes están presentes en productos industriales que pueden incluir simultáneamente grandes cantidades de sal, azúcar, grasas u otros aditivos. Además, los alimentos ultraprocesados suelen tener una composición diferente de la de los productos frescos o mínimamente procesados.
Para reducir este problema, los investigadores ajustaron sus análisis teniendo en cuenta distintos grupos de alimentos y otros factores potencialmente relacionados con la salud. Incluso después de estos ajustes, algunas asociaciones entre conservantes y resultados cardiovasculares se mantuvieron estadísticamente significativas.
Una investigación con información detallada sobre la alimentación
Uno de los aspectos destacados del trabajo fue el nivel de detalle utilizado para medir la exposición a los conservantes. Los participantes completaron repetidos registros alimentarios de 24 horas, algunos de ellos durante numerosos períodos del seguimiento, y consignaron información sobre las marcas comerciales de los productos. Esto permitió a los investigadores identificar con mayor precisión qué aditivos estaban presentes en los alimentos consumidos.
En total, participaron 112.395 personas, con una media de edad de 42,8 años, y el seguimiento para los distintos análisis se extendió durante casi ocho años. Durante ese período se registraron 5.544 nuevos casos de hipertensión y 2.450 casos de enfermedad cardiovascular.
Otros estudios analizaron conservantes y cáncer o diabetes
Los resultados forman parte de una línea de investigaciones de la cohorte NutriNet-Santé que también examinó posibles asociaciones entre conservantes alimentarios y otras enfermedades. Un estudio publicado en The BMJ encontró asociaciones entre determinados conservantes y una mayor incidencia de cáncer, incluidos algunos tipos de cáncer de mama y próstata. Entre los compuestos estudiados figuraron el sorbato de potasio, los sulfitos, el nitrito de sodio, los nitratos y los eritorbatos.
Otra investigación, publicada en Nature Communications en enero de 2026, analizó a 108.723 participantes y encontró asociaciones entre una mayor exposición a distintos conservantes y una mayor incidencia de diabetes tipo 2. Entre los aditivos estudiados estuvieron el sorbato de potasio, el metabisulfito de potasio, el nitrito de sodio, el ascorbato de sodio, el eritorbato de sodio, el ácido cítrico y el extracto de romero.
Al igual que ocurre con el estudio sobre hipertensión, estos trabajos son observacionales. Sus resultados pueden identificar asociaciones, pero no permiten demostrar que el consumo de un determinado conservante provoque directamente cáncer, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
¿Hay que evitar todos los conservantes?
Los resultados de estas investigaciones no significan que todos los conservantes alimentarios sean perjudiciales ni permiten establecer que una persona vaya a desarrollar una enfermedad por consumir un alimento que contenga alguno de ellos.
El estudio publicado en European Heart Journal plantea que las asociaciones observadas justifican continuar investigando la seguridad de estos compuestos y sus posibles mecanismos biológicos. Los propios autores señalan que se necesitan investigaciones experimentales y nuevos estudios epidemiológicos para comprender mejor estas relaciones.