John Cryan, neurobiólogo: cómo el café con cafeína y el descafeinado pueden influir en la salud mental

Un estudio analizó cómo ambas variedades modifican la microbiota intestinal y encontró asociaciones con cambios en el estrés, el estado de ánimo y la memoria.

Café de especialidad, granos de café
Una taza sobre granos de café.
Foto: Magnific.

El café podría tener efectos sobre el organismo que van más allá de su capacidad para mantenernos despiertos.

Una investigación publicada en la revista Nature Communications examinó cómo esta bebida, tanto en su versión con cafeína como descafeinada, influye en la microbiota intestinal y su relación con el cerebro.

El trabajo fue realizado por investigadores de APC Microbiome Ireland, de la University College Cork, y estudió el denominado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación entre el intestino y el cerebro que participa en diferentes funciones del organismo.

John Cryan, neurobiólogo y profesor responsable del proyecto, destacó que los efectos del café no pueden atribuirse únicamente a la cafeína. “El café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional”, explicó.

Taza café - Pixnio.jpg
Taza de café.
Foto: Pixnio.

Cómo influye el café en la microbiota intestinal

La investigación incluyó a 31 personas que habitualmente consumían entre tres y cinco tazas de café al día. Como parte del experimento, los participantes dejaron de tomarlo durante dos semanas y luego retomaron su consumo con cuatro dosis diarias de café instantáneo, con cafeína o descafeinado, bajo condiciones de evaluación a ciegas.

Durante el período sin café se observaron modificaciones en determinados metabolitos. Tras reintroducir la bebida, los investigadores identificaron cambios en la composición de la microbiota intestinal y reducciones en los niveles percibidos de estrés, los síntomas depresivos y la impulsividad.

Entre los cambios registrados en las bacterias intestinales, el equipo identificó un aumento de microorganismos como Eggertella sp. y Cryptobacterium curtum en los participantes que consumieron café. Estos microorganismos están relacionados con procesos digestivos, como la secreción ácida y el metabolismo de los ácidos biliares.

También se observaron variaciones en bacterias del grupo Firmicutes, que han sido vinculadas con determinadas respuestas emocionales. Estos resultados aportan información sobre las posibles conexiones entre la alimentación, los microorganismos intestinales y el funcionamiento cerebral.

Café descafeinado: qué ocurrió con la memoria

Uno de los aspectos analizados fue la diferencia entre el café convencional y el descafeinado. En las pruebas cognitivas, los participantes que consumieron la versión sin cafeína mostraron mejoras en ejercicios vinculados con el aprendizaje y la memoria.

Las evaluaciones incluyeron actividades de localización y pruebas de recuerdo de listas de palabras. Los investigadores plantearon que estos resultados podrían relacionarse con compuestos antioxidantes presentes en el café, como los polifenoles, que interactúan con los microorganismos intestinales y participan en distintos procesos metabólicos.

Sin embargo, los hallazgos no permiten afirmar que el café descafeinado mejore la memoria de manera generalizada. El número reducido de participantes y el carácter preliminar del trabajo obligan a interpretar los resultados con cautela.

Barista preparando un café con una jarra de leche en su mano.
Barista preparando un café con una jarra de leche en su mano.
Foto: Canva.

Qué efectos se observaron con la cafeína

En los participantes que consumieron café con cafeína se registraron otras respuestas. La reintroducción de esta variedad se relacionó con una reducción de la ansiedad percibida, la fatiga psicológica y la angustia reportada.

Las pruebas también identificaron mejoras en la atención y la vigilancia mental, capacidades relacionadas con la concentración durante determinadas actividades.

Además, el análisis describió efectos vinculados con procesos inflamatorios. Los investigadores consideran que la cafeína podría actuar mediante mecanismos neurológicos diferentes de los asociados con otros componentes de la bebida.

En conjunto, las diferencias observadas sugieren que el café con cafeína y el descafeinado podrían influir en el organismo de maneras distintas, aunque ambas variedades contienen sustancias capaces de interactuar con la microbiota intestinal.

Por qué se necesitan más estudios

Pese a los resultados registrados, la investigación tiene limitaciones importantes. El experimento incluyó solamente a 31 participantes, por lo que sus conclusiones no pueden extrapolarse automáticamente a toda la población.

Los científicos analizaron biomarcadores presentes en muestras de heces y orina para estudiar cómo respondían los microorganismos intestinales a los cambios en el consumo de café. El trabajo recibió financiación del Institute for Scientific Information on Coffee.

Se necesitan investigaciones adicionales con muestras más amplias para comprender mejor los mecanismos involucrados y determinar hasta qué punto estos cambios se traducen en beneficios para la salud.

Cryan resumió las diferencias entre ambas variedades de la bebida: “Nuestros hallazgos sugieren que el café, ya sea con cafeína o descafeinado, puede influir en la salud de maneras distintas, pero complementarias”.

En base a El Tiempo/GDA

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