Redacción El País
Consumir frutas y verduras de forma habitual es una de las recomendaciones más repetidas por los especialistas en nutrición, y no es casualidad. Dentro de ese grupo, el kiwi se destaca por su perfil nutricional y por los efectos positivos que puede tener en distintas funciones del organismo, desde la piel hasta el descanso nocturno.
Estudios recientes señalaron que incorporar apenas dos kiwis al día a la alimentación puede favorecer la producción de colágeno, mejorar la calidad del sueño y colaborar con el buen funcionamiento del sistema digestivo. Buena parte de estos beneficios se explican por su alto contenido de vitamina C: una porción aporta cerca de 60 miligramos de este nutriente, clave para fortalecer el sistema inmunológico.
Investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, analizaron cómo actúa la vitamina C presente en el kiwi dentro del cuerpo humano. Los resultados mostraron que este antioxidante no solo circula en la sangre, sino que llega a todas las capas de la piel, contribuyendo a su renovación y mantenimiento. En la misma línea, un informe publicado por The Times destacó al kiwi como una de las frutas más completas, gracias a su combinación de antioxidantes, fibra y micronutrientes esenciales.
El poder nutritivo del kiwi
La Revista de Dermatología Investigativa difundió un trabajo en el que se detalla que el consumo regular de kiwi beneficia la epidermis y estimula la producción de colágeno, una proteína fundamental para la elasticidad y firmeza de la piel.
Además, el kiwi contribuye a fortalecer los vasos sanguíneos y a cuidar la salud cardiovascular. También facilita la absorción del hierro, un aspecto relevante para prevenir anemias, y favorece la cicatrización de heridas.
El efecto del kiwi sobre el sueño también despertó el interés de la comunidad científica. Un estudio conjunto de la Universidad de Limerick, el Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Northumbria y el Instituto de Deportes de Irlanda analizó cómo influye esta fruta en la calidad del descanso.
Los investigadores observaron que el kiwi contiene serotonina, una sustancia que interviene en la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. A esto se suman sus antioxidantes, que ayudan a reducir el estrés. Según los resultados, publicados en la revista Nutrients, consumir dos kiwis antes de acostarse mejoró notablemente la calidad del sueño en un grupo de atletas de alto rendimiento.
Más allá de estudios puntuales, la evidencia coincide en que incorporar kiwi de forma regular puede aportar beneficios generales a la salud, al descanso y al bienestar emocional. Su combinación de nutrientes lo convierte en una opción fácil de sumar a la dieta diaria, ya sea solo, en ensaladas de frutas o como parte de preparaciones más elaboradas. A veces, pequeños cambios en lo que llega al plato pueden marcar una diferencia significativa en cómo se siente el cuerpo día a día.
En base a El Tiempo/GDA