El peso saludable según la altura: qué otros factores hay que tener en cuenta

La altura es uno de los factores que se consideran al evaluar el peso, pero también influyen la masa muscular, el porcentaje de grasa corporal, la genética y el nivel de actividad física.

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Foto: Unsplash.

El peso ideal representa una preocupación constante en la sociedad actual. Muchas personas buscan determinar cuántos kilos deberían pesar según su estatura, aunque no existe un número universal aplicable a toda la población.

Diversos factores, como la genética, el estado de salud general, la masa muscular y el nivel de actividad física diaria, inciden en lo que se considera un peso saludable.

Por eso, los expertos sugieren un enfoque personalizado, que tenga como objetivo el bienestar integral en lugar de fijar metas estéticas rígidas que ignoren las características individuales.

La determinación del peso saludable resulta más compleja que una simple medición de la estatura. Según el portal Tua Saude, la evaluación debe contemplar variables como la retención de líquidos, el porcentaje de grasa corporal y la estructura muscular.

El Índice de Masa Corporal

Uno de los métodos más difundidos para esta estimación es el Índice de Masa Corporal (IMC), una herramienta matemática que divide el peso de una persona por el cuadrado de su altura.

Este indicador clasifica a las personas en rangos estandarizados. Un IMC inferior a 18,5 se considera bajo peso, mientras que el rango entre 18,5 y 24,9 corresponde a un peso normal. Por encima de esos valores, las categorías incluyen el sobrepeso, situado entre 25 y 29,9, y la obesidad, a partir de un valor de 30.

Sin embargo, la altura no es el único factor que se tiene en cuenta al evaluar el peso. También deben considerarse la masa muscular, el porcentaje de grasa corporal y otras características individuales.

Hábitos y orientación profesional

La búsqueda de un peso saludable puede requerir cambios en el estilo de vida. Los nutricionistas recomiendan acudir a una consulta profesional antes de iniciar cualquier plan alimenticio, para diseñar una alimentación adecuada a las necesidades de cada persona.

La actividad física cotidiana también forma parte de estos cambios, ya que el ejercicio constante incrementa la quema de calorías y mejora la eficiencia metabólica del organismo.

En situaciones de obesidad mórbida, los especialistas consideran estrategias adicionales, como la prescripción de medicamentos específicos o la cirugía bariátrica, siempre acompañadas de cambios en los hábitos cotidianos.

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Foto: Creative Commons.

Cuando el peso está por debajo

El desafío también alcanza a quienes se encuentran por debajo del peso considerado saludable. En estos casos, el objetivo puede ser desarrollar masa muscular mediante una dieta hipercalórica y nutritiva.

Los profesionales sugieren la ingesta de alimentos ricos en proteínas, como huevos, queso, pollo y salmón, para favorecer el incremento de tejido magro. Una estrategia mencionada consiste en realizar comidas cada tres horas, con el objetivo de sostener un balance energético positivo.

La clave está en combinar una nutrición adecuada con rutinas regulares de ejercicio.

La salud no depende de una cifra aislada en la balanza, sino del funcionamiento del organismo en su conjunto. Por ello, la orientación profesional es fundamental en cualquier proceso de cambio, ya sea para reducir el porcentaje de grasa corporal, aumentar la masa muscular o mantener un equilibrio estable a largo plazo.

Cada cuerpo responde de forma diferente a las exigencias externas, por lo que los planes de salud deben ajustarse a las características particulares de cada persona y a los parámetros de su chequeo médico.
En base a La Nación/GDA

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