Durante años, las calorías quedaron asociadas a la idea de “comer mal”. Sin embargo, esa simplificación pierde de vista algo básico: no todas las calorías tienen el mismo impacto en el organismo. Más que evitarlas, la clave está en entender de dónde provienen.
Hay alimentos que concentran energía, pero aportan pocos nutrientes —como ultraprocesados o frituras— y otros que, aun siendo calóricos, contienen grasas de buena calidad, vitaminas y compuestos beneficiosos. Estos últimos cumplen un rol importante en el funcionamiento del cuerpo, siempre que se consuman con moderación.
Algunos alimentos suelen aparecer en la lista de “calóricos”, pero en realidad forman parte de una alimentación equilibrada:
- Frutos secos: almendras, nueces o avellanas combinan grasas saludables con minerales y antioxidantes. Además de aportar energía, se asocian con beneficios cardiovasculares y ayudan a sostener la saciedad.
- Palta: rico en grasas monoinsaturadas, contribuye al equilibrio del colesterol. También aporta antioxidantes y potasio, lo que lo vuelve útil tanto para la salud cardiovascular como para la recuperación muscular.
- Granola: cuando está compuesta por avena, semillas y frutos secos, ofrece una mezcla interesante de carbohidratos complejos, grasas y fibra. El punto clave es la cantidad y evitar versiones con exceso de azúcares añadidos.
- Aceite de oliva extra virgen: una de las principales fuentes de grasa saludable en la dieta. Su perfil rico en ácido oleico y antioxidantes lo vincula con efectos protectores sobre el sistema cardiovascular.
- Mantequilla de maní: en su versión más simple —sin azúcares ni aceites añadidos— aporta energía, proteínas y grasas saludables. Funciona bien en pequeñas porciones, combinada con otros alimentos.
Que un alimento sea calórico no lo convierte automáticamente en poco saludable. De hecho, el cuerpo necesita energía para funcionar, y ciertos alimentos densos en nutrientes ayudan a cubrir esa demanda de manera más eficiente. El punto está en el contexto: porciones adecuadas, calidad de los ingredientes y combinación con otros alimentos. Más que contar calorías, se trata de elegirlas mejor.
Con base en El Universal/GDA