El método de Harvard para rejuvenecer el cerebro 2,5 años: qué es la dieta MIND y qué alimentos priorizar

Cómo retrasar el deterioro cognitivo y cuáles son los mejores alimentos para proteger la memoria y la materia gris del cerebro; el estudio que revela cómo lo que comes impacta en la cognición.

Dieta MIND
Dieta MIND.
Foto: Pixabay.

Un estudio reciente aporta nueva evidencia sobre cómo la alimentación puede influir en el envejecimiento del cerebro. En particular, pone el foco en la dieta MIND, un patrón alimentario diseñado a partir de la combinación de la dieta mediterránea y enfoques para el control de la presión arterial.

La investigación, desarrollada por la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y publicada en la revista Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry, analizó cómo este modelo se relaciona con cambios estructurales en el cerebro a lo largo del tiempo.

Los resultados sugieren que una mayor adherencia a la dieta MIND se asocia con una menor pérdida de materia gris, clave para funciones como la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones. También se observó una menor expansión de los ventrículos cerebrales, un indicador vinculado a la atrofia del cerebro con la edad.

Un mayor cumplimiento de esta dieta se relacionó con hasta un 20 % menos de deterioro asociado al envejecimiento. Esto equivale a un retraso aproximado de 2,5 años en el envejecimiento cerebral. Además, se registró una reducción del 8 % en la pérdida de tejido en otras áreas.

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Representación del cerebro humano.
Imagen: Goodfon.

Qué propone la dieta MIND

Este modelo alimentario prioriza alimentos de origen vegetal y grasas saludables, e incluye:

  • Verduras de hoja verde y otras verduras
  • Bayas
  • Frutos secos
  • Cereales integrales
  • Pescado
  • Legumbres
  • Aceite de oliva
  • Aves de corral
  • Consumo moderado de vino

Al mismo tiempo, recomienda limitar mantequilla o margarina, queso, carne roja, dulces y pasteles, y comida rápida frita.

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Persona come ensalada.
Foto: Unsplash.

El estudio identificó algunos alimentos con efectos particularmente relevantes. Por ejemplo, las bayas y las aves de corral se asociaron con una evolución más lenta de los cambios cerebrales. En contraste, el consumo elevado de alimentos fritos y ultraprocesados se vinculó con un mayor deterioro del hipocampo, una región fundamental para la memoria. Los investigadores señalan que estos efectos podrían estar relacionados con procesos como el estrés oxidativo y la inflamación, que influyen en la salud neuronal.

El análisis incluyó a 1.647 adultos con una edad promedio de 60 años, pertenecientes al Estudio del Corazón de Framingham, una de las investigaciones más extensas sobre salud cardiovascular. Durante aproximadamente 12 años, los participantes completaron cuestionarios sobre su dieta y se sometieron a estudios de resonancia magnética para evaluar la evolución de su cerebro.

Los autores advierten que se trata de un estudio observacional, por lo que no puede establecer una relación directa de causa y efecto. Además, factores como la memoria de los participantes o diferencias genéticas podrían influir en los resultados. Aun así, los hallazgos refuerzan la idea de que la alimentación no solo impacta en la salud general, sino también en la estructura y el envejecimiento del cerebro.

Con base en El Tiempo/GDA

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