¿El huevo sube el colesterol? Qué dice la ciencia actualmente y cuántos se pueden comer por día

Por qué dejar de comer huevo podría ser un error para tu salud cerebral según los nutricionistas; mitos sobre la yema, el colesterol y la salud del corazón.

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Huevos rellenos.
Foto: iStockphoto.

Durante años, el huevo fue señalado como un alimento perjudicial para el colesterol. Sin embargo, investigaciones más recientes han cambiado ese enfoque y apuntan a otro factor como principal responsable: las grasas saturadas presentes en la dieta.

Un estudio publicado en 2025 en The American Journal of Clinical Nutrition mostró que incorporar hasta dos huevos diarios dentro de un patrón alimentario bajo en grasas saturadas puede incluso contribuir a reducir el colesterol LDL. Esto cuestiona la idea de que eliminar el huevo sea necesario para cuidar la salud cardiovascular.

Además, dejar de consumirlo implica renunciar a varios de sus aportes nutricionales. Según explicó el dietista Keith Ayoob, la mayor concentración de nutrientes se encuentra en la yema. Si bien esta contiene colesterol, no es el principal determinante de los niveles en sangre. De hecho, gran parte del colesterol corporal se produce en el hígado y está influido por el conjunto de la alimentación.

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En la misma línea, el especialista en medicina preventiva David L. Katz subraya que la respuesta del organismo también depende de factores genéticos, por lo que no todas las personas reaccionan igual. Aun así, coincide en que el componente dietético más relevante en este tema no es el colesterol de los alimentos, sino la cantidad de grasas saturadas consumidas.

Diversos estudios respaldan esta idea: las grasas saturadas dificultan que el hígado elimine los lípidos y aumentan la producción de apolipoproteína B, lo que eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, especialmente en adultos mayores. Por este motivo, se recomienda que este tipo de grasas no supere el 10% de las calorías diarias, lo que equivale a unos 20 gramos. Esto implica moderar alimentos como manteca, lácteos enteros, carnes rojas, quesos y ciertos aceites tropicales.

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Huevos fritos.
Fot: Unsplash.

En este contexto, Ayoob plantea que el problema no suele ser el huevo en sí, sino cómo se lo consume y con qué se lo acompaña. En cuanto a su composición, el huevo aporta proteínas, minerales como calcio, fósforo, potasio y selenio, además de vitaminas (A, D, E y K), folato, colina, aminoácidos, ácidos grasos omega-3 y compuestos como luteína y zeaxantina. Estos nutrientes están asociados, entre otros beneficios, al funcionamiento del cerebro.

Las recomendaciones actuales de la Asociación Americana del Corazón indican que una persona adulta y sana puede ingerir entre uno y dos huevos por día sin inconvenientes, siempre dentro de una alimentación equilibrada. En ese sentido, se sugiere optar por métodos de cocción con aceites vegetales, como el de oliva, en lugar de manteca, y acompañarlos con alimentos ricos en fibra —como verduras, legumbres o panes integrales—, que ayudan a reducir la reabsorción del colesterol en el organismo.

Con base en El Tiempo/GDA

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