Descubrí cuáles son los síntomas de consumir sal en exceso y cómo reducir su ingesta

Reeducá tu paladar: conocé las señales de alerta y los trucos de expertos para cocinar con menos sodio, potenciar el sabor natural y cuidar tu corazón.

Cocinar con sal
Mujer pone sal en la olla.
Foto: Magnific.

La sal está mucho más presente en la alimentación diaria de lo que imaginamos. No solo aparece en el salero o en las comidas muy condimentadas: también se esconde en panes, snacks, salsas, productos congelados, conservas e incluso alimentos dulces. En el marco de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, especialistas advierten sobre la importancia de revisar cuánto sodio consumimos y aprender estrategias simples para reducirlo sin perder sabor.

El exceso de sal está asociado a hipertensión arterial, retención de líquidos y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. El problema es que muchas veces el consumo elevado pasa desapercibido porque el paladar se acostumbra.

Cómo saber si estás comiendo demasiada sal

Uno de los principales indicadores es la retención de líquidos: sensación de hinchazón, manos o pies inflamados y aumento de peso asociado a líquidos. También puede haber más sed de lo habitual o dolores de cabeza frecuentes.

Sin embargo, el exceso de sodio no siempre genera síntomas evidentes. Por eso, revisar hábitos cotidianos puede ser una buena pista. Por ejemplo: consumir snacks salados con frecuencia, usar mucho salero en la mesa, comer seguido productos ultraprocesados, elegir comidas congeladas o procesadas y abusar de embutidos, salsas y conservas.

Otro dato importante es aprender a leer etiquetas. La recomendación general es no superar los 2.000 mg de sodio por día (equivalente a unos 2 gramos) y evitar productos que tengan más de 140 mg de sodio por porción. Además, conviene prestar atención a los octógonos negros que indican “Exceso de sodio”, ya que señalan que ese alimento contiene más de 500 mg de sodio cada 100 gramos.

Muchas personas creen que comen poca sal porque no agregan demasiado al cocinar. Sin embargo, gran parte del sodio diario proviene de alimentos industrializados. Hay productos que sorprenden por su contenido de sal, incluso aunque sean dulces. Algunas galletitas, cereales de desayuno y barritas de cereal contienen cantidades importantes de sodio.

También hay alimentos que no parecen tan problemáticos, pero se consumen en grandes cantidades y terminan sumando mucho sodio a lo largo del día, como el pan.

Salero

Cómo reducir la sal sin que la comida pierda sabor

La buena noticia es que el paladar puede reeducarse. Al principio, bajar la sal puede resultar extraño, pero con el tiempo las papilas gustativas vuelven a percibir mejor los sabores naturales de los alimentos. Uno de los recursos más útiles es incorporar especias y hierbas aromáticas.

  • Pimienta negra y pimentón: ideales para guisos, verduras asadas, legumbres, cremas o rebozados.
  • Ajo y cebolla: frescos o en polvo, aportan mucho sabor a salsas, carnes, vinagretas y cazuelas.
  • Orégano y tomillo: funcionan muy bien en salsas de tomate, verduras al horno y cremas.
  • Albahaca y cilantro: aportan frescura y pueden usarse en aceites saborizados, ensaladas, pastas o sopas.
  • Comino, jengibre y cúrcuma: muy usados en la cocina árabe, suman sabor y además tienen propiedades digestivas y antiinflamatorias.

A su vez, el limón, la naranja, el pomelo o la mandarina pueden transformar una comida sin necesidad de recurrir a la sal. Usar jugo o ralladura de cítricos en carnes, ensaladas o verduras ayuda a potenciar sabores de manera natural. Lo mismo ocurre con las vinagretas caseras preparadas con aceite de oliva, mostaza, limón, vinagre, ajo y pimienta.

Etiquetado en alimentos del MSP
Octógonos que indican exceso de sodio y de grasa.
Foto: Leonardo Mainé/Archivo El País.

Menos ultraprocesados, más alimentos naturales

Reducir el consumo de productos ultraprocesados es una de las medidas más efectivas para disminuir la sal diaria. Hamburguesas congeladas, nuggets, pizzas, empanadas, lasañas listas, snacks y embutidos suelen contener mucho sodio porque se utiliza como conservante y potenciador de sabor.

En cambio, una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos ayuda a equilibrar el organismo. Las frutas y verduras aportan potasio, un mineral clave para compensar los efectos del sodio y colaborar con el equilibrio de líquidos en el cuerpo.

Disminuir la sal no implica comer sin sabor ni hacer cambios drásticos de un día para el otro. Muchas veces alcanza con pequeños ajustes sostenidos en el tiempo: cocinar más en casa, usar especias, leer etiquetas y elegir menos ultraprocesados. Con el tiempo, el cuerpo —y también el paladar— lo agradecen.

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