Conservar pollo para la semana: el error común en la heladera que aumenta el riesgo de intoxicación

Pollo cocido en la heladera: los días máximos de conservación segura, cómo guardarlo correctamente, tiempos de refrigeración, congelado y pautas de seguridad.

Pollo al horno
Pollo al horno.
Foto: Freepik.

Cocinar una cantidad extra de pollo para resolver varias comidas de la semana es una estrategia práctica y frecuente. Sin embargo, conservarlo durante demasiado tiempo puede aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias, aun cuando el alimento no presente mal olor ni cambios visibles.

Según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el pollo cocido debe consumirse dentro de los tres o cuatro días posteriores a su preparación si permanece refrigerado.

Muchas personas confían en el olor o la apariencia para decidir si un alimento todavía puede consumirse. Sin embargo, los especialistas advierten que este criterio puede resultar engañoso.

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Foto: Pxhere.

Las bacterias responsables del deterioro suelen generar cambios en el color, la textura o el aroma. En cambio, microorganismos capaces de provocar enfermedades —como Salmonella o Listeria— pueden multiplicarse sin alterar el aspecto del pollo. Por ese motivo, respetar los tiempos de conservación resulta una medida más segura que guiarse únicamente por los sentidos.

Para reducir el riesgo de contaminación, los expertos recomiendan guardar el pollo cocido en recipientes herméticos o bien tapados y mantener la heladera a una temperatura igual o inferior a los 4,4 °C. También es importante evitar que permanezca demasiado tiempo fuera de refrigeración. El límite recomendado es de dos horas a temperatura ambiente, aunque ese plazo se reduce a una hora cuando la temperatura supera los 32 °C.

Otro aspecto clave es prevenir la contaminación cruzada, evitando el contacto del pollo ya cocido con carnes crudas, utensilios o superficies que no hayan sido correctamente higienizados.

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Persona cortando un trozo de carne aviar.
Foto: Freepik.

Aunque siga siendo seguro dentro del período recomendado, el pollo puede ir perdiendo humedad y sabor a medida que pasan los días. Esto ocurre porque las grasas comienzan a oxidarse, modificando gradualmente sus características.

Para ayudar a conservar mejor su calidad, los especialistas sugieren condimentarlo con hierbas y especias como romero, orégano, laurel, eneldo o cúrcuma, además de almacenarlo en recipientes bien cerrados para reducir el contacto con el oxígeno.

Si ya se sabe que el pollo no se comerá dentro de los cuatro días posteriores a su cocción, la recomendación es congelarlo. La congelación permite prolongar considerablemente su conservación y ayuda a mantener tanto su seguridad como su calidad hasta el momento de consumirlo.

Con base en La Nación/GDA

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