Para quienes buscan una comida tradicional de Cuaresma con un giro internacional, el fish and chips es una alternativa conocida por su sabor y textura.
Este plato, típico de la cocina británica, consiste en filetes de pescado blanco rebozados y fritos hasta quedar dorados, acompañados de papas.
Su resultado depende, en gran medida, de la temperatura del aceite y de un rebozado que proteja el pescado y permita que se cocine en su propio jugo.
Ingredientes clave para un buen resultado
La preparación se caracteriza por el uso de ingredientes simples, muchos de los cuales suelen estar disponibles en casa.
El pescado blanco, como el bacalao, es el más utilizado por su firmeza. Para el rebozado, se combina harina de trigo con almidón de maíz, lo que permite lograr una capa más ligera y crocante.
También se incorpora un agente leudante, como polvo de hornear, y un líquido muy frío, que puede ser cerveza clara o agua con gas, para generar burbujas que aportan aire a la mezcla.
En cuanto a las papas, se recomiendan variedades harinosas, que permiten un interior suave.
Paso a paso para lograr textura crujiente
Para obtener un resultado adecuado, es importante seguir ciertos pasos técnicos:
Primero, las papas deben cortarse en bastones gruesos, hervirse brevemente en agua con sal y secarse bien antes de una primera fritura a temperatura media.
En el caso del pescado, es fundamental que esté seco. Luego se pasa por harina con sal y pimienta para facilitar que el rebozado se adhiera, se sumerge en la mezcla líquida y se escurre el exceso.
La fritura se realiza en aceite a 180°C. El pescado se introduce con cuidado y se mantiene unos segundos antes de soltarlo, para evitar que se pegue. Se cocina entre 4 y 7 minutos hasta lograr un exterior dorado y crocante.
En base a El Universal/GDA
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