Cena rápida y sin harina extra: la receta para hacer bastones de polenta dorados con queso derretido

Con solo una taza de polenta y queso se puede elaborar una cena rápida en tan solo seis pasos, aprovechando insumos básicos de cualquier cocina.

Bastones de polenta crujientes presentados en un plato.
Bastones de polenta crujientes presentados en un plato.
Foto: Gemini.

Una alternativa dentro de las recetas sencillas para la cena consiste en preparar una polenta crocante con queso elaborada directamente a la sartén, sin necesidad de usar huevo, harinas adicionales ni amasar y lista en tan solo seis pasos.

Un artículo publicado en Los Andes detalla que este procedimiento se basa en cocinar una harina de maíz espesa, extenderla hasta que se enfríe de forma completa para que adquiera firmeza y cortarla en porciones antes de dorarla a fuego medio-alto.

Esta propuesta permite transformar la textura cremosa tradicional de la polenta en cuadrados o bastones dorados, que además posean un interior tierno.

Cuchara de madera en medio de polenta cruda.
Cuchara de madera en medio de polenta cruda.
Foto: Canva.

La clave de este plato radica en no manipular las porciones en la superficie caliente antes de tiempo, permitiendo que la base desarrolle una costra dorada que facilita darles vuelta sin que pierdan su estructura.

Ingredientes necesarios para la polenta crocante en bastones

Para elaborar entre 8 y 10 porciones individuales de polenta crocante, se requieren los siguientes insumos básicos de cocina:

  • 1 taza de polenta instantánea.
  • 3 tazas de agua o caldo.
  • 80 gramos de queso (muzzarella, queso cremoso picado o semiduro rallado).
  • 1 cucharada de aceite.
  • Sal, pimienta y condimentos a gusto (orégano o pimentón).

En caso de optar por caldo en lugar de agua para la cocción inicial, se recomienda controlar el agregado de sal según la cantidad de gusto del líquido elegido.

Paso a paso para cocinar la polenta en sartén

El método de elaboración requiere seguir una serie de pasos secuenciales para garantizar la firmeza y la textura final del plato:

  1. Hervir el líquido: calentar las tres tazas de agua o caldo en una olla hasta alcanzar el punto de ebullición.
  2. Cocinar la polenta: bajar la intensidad del fuego e incorporar la polenta instantánea en forma de lluvia, revolviendo de manera continua para evitar la formación de grumos durante el tiempo indicado por el fabricante.
  3. Agregar el queso: retirar la olla del fuego e integrar el queso junto a la pimienta y los condimentos seleccionados, mezclando hasta que se distribuya de forma homogénea.
  4. Moldear la mezcla: verter la preparación de inmediato sobre una fuente ligeramente aceitada y extenderla hasta alcanzar un grosor uniforme de entre 1,5 y 2 centímetros.
  5. Enfriar hasta dar firmeza: dejar enfriar la mezcla a temperatura ambiente o llevarla a la heladera entre 30 y 60 minutos, hasta que adquiera la consistencia necesaria para cortarse sin desarmarse.
  6. Dorar en la sartén: cortar la preparación firme en cuadrados o bastones. Calentar una sartén antiadherente con una fina capa de aceite y cocinar las porciones a fuego medio-alto durante 3 a 4 minutos por lado, dándolas vuelta únicamente cuando la base esté dorada y se desprenda con facilidad.

Tras cumplir este proceso, los especialistas recomiendan acompañar las porciones con vegetales salteados, tomates frescos o salsas caseras para estructurar un menú principal completo sin añadir elementos como papa o masa.

Bastones de polenta dorandose sobre una sartén.
Bastones de polenta dorandose sobre una sartén.
Foto: Gemini.

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
Recetas fáciles
Te puede interesar