Baja en calorías y rica en hierro: los beneficios ocultos del alga nori que podés aprovechar hoy mismo

El snack saludable que triunfa en Asia: por qué el alga nori es el aliado ideal para tu salud digestiva y cómo sumarla a tus platos más allá del sushi.

Mujer comiendo algas marinas.
Mujer comiendo algas marinas.
Foto: Freepik.

Aunque muchas personas lo asocian únicamente con el sushi, el nori se ha convertido en un ingrediente cada vez más presente en distintas preparaciones y snacks. Esta alga marina, apreciada desde hace siglos en Asia, destaca por su perfil nutricional y por la facilidad con la que puede incorporarse a la alimentación cotidiana.

El nori pertenece al género Pyropia, dentro del cual se encuentran especies como Porphyra yezoensis y Porphyra tenera. En Japón, su consumo tiene una larga historia: en un comienzo se utilizaba en forma de pasta y, hacia el siglo XVIII, comenzó a producirse en las conocidas láminas secas que hoy envuelven rollos de sushi. Ese formato surgió en el distrito de Asakusa, en Tokio.

Sushi.
Sushi.
Foto: Archivo El País.

Con el tiempo, su uso se amplió. Hoy puede encontrarse en ensaladas, sopas, poke bowls o como snack crujiente. Según explica la médica especialista en nutrición Ana Cascú, las cocinas japonesa, coreana y china lo han utilizado durante generaciones tanto por su practicidad como por su aporte nutricional.

El nori es bajo en calorías, pero concentra nutrientes relevantes. En comparación con otras algas comestibles, se destaca por su contenido proteico relativamente elevado y por aportar menos yodo que otras variedades. Además, contiene hierro, vitaminas del complejo B, fibra soluble y carotenoides —compuestos que el organismo puede convertir en vitamina A—. Esta combinación lo convierte en un ingrediente interesante para complementar distintos platos.

Beneficios nutricionales del nori

El nori seco puede aportar alrededor de 36 gramos de proteína por cada 100 gramos. Entre los aminoácidos presentes se encuentran glicina, alanina, valina, tirosina, fenilalanina y arginina. No se trata de un sustituto de alimentos proteicos principales como carnes, huevos o legumbres, pero su incorporación ocasional puede sumar nutrientes dentro de una dieta variada.

El contenido de fibra soluble y ciertos compuestos bioactivos pueden favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal. Un microbioma saludable está asociado con una mejor digestión y con funciones del sistema inmunológico.

Además, estudios experimentales analizaron las propiedades de compuestos presentes en las algas del género Porphyra. Investigaciones difundidas por los National Institutes of Health evaluaron sustancias como polisacáridos y ficobiliproteínas por su posible actividad antioxidante, inmunomoduladora y efectos sobre el metabolismo de los lípidos.

Algas marinas
Algas marinas
Foto: Freepik

Aunque estos hallazgos provienen en gran parte de estudios de laboratorio, sugieren que el consumo de nori podría contribuir, dentro de un patrón alimentario equilibrado, al control de la inflamación y del colesterol.

Tradicionalmente se utiliza para envolver sushi y onigiri, pero también puede añadirse a sopas, platos de arroz o fideos, o triturarse como parte de mezclas de condimentos como el furikake. En muchos casos se consume tostado, un proceso que no altera de manera significativa su valor nutricional. Sin embargo, las personas con trastornos tiroideos deben prestar especial atención a su consumo debido a su contenido de yodo. Como concluye Cascú, el nori funciona mejor como complemento dentro de una alimentación variada y no como sustituto de los alimentos básicos.

Con base en La Nación/GDA

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