Atún en agua o en aceite: en qué se diferencian y cuál conviene elegir según la preparación

Aunque ambos aportan los beneficios del pescado, su sabor, textura y uso en la cocina cambian según el líquido de conservación. En qué recetas se recomienda cada uno.

Ensalada de atún, huevo, tomate y verduras varias.
Ensalada de atún, huevo, tomate y verduras varias.
Foto: Freepik

El atún en lata es una de las formas más prácticas y accesibles de incorporar pescado a la alimentación. Además de aportar omega-3 y antioxidantes, es un ingrediente versátil que puede utilizarse en una gran variedad de recetas. Sin embargo, al momento de comprarlo surge una duda frecuente: ¿conviene elegir la versión conservada en agua o la que viene en aceite?

Aunque ambas contienen el mismo pescado, el líquido de conservación modifica algunas de sus características, como la textura, el sabor y los usos más recomendables en la cocina.

Atún en agua: sabor más suave y natural

El atún conservado en agua mantiene un sabor más limpio y neutro, ya que no incorpora el gusto del aceite. Por eso suele ser una buena opción para preparaciones en las que se busca que el pescado conserve su protagonismo sin aportar grasa adicional.

Se recomienda para ensaladas, salsas, sándwiches o mezclas con otros ingredientes, como huevo. También resulta una alternativa adecuada cuando la receta ya incluye ingredientes cremosos, salsas o algún otro tipo de grasa, ya que evita sobrecargar el plato.

Entre las preparaciones en las que puede utilizarse se encuentran hamburguesas de atún, guisos, vitel toné, wraps, tomates rellenos, huevos rellenos y empanadas. El limón, la cebolla y la mostaza son algunos de los ingredientes que ayudan a potenciar su sabor.

Atún en aceite: más jugoso e intenso

El atún conservado en aceite presenta una textura más tierna y un sabor más intenso. El aceite ayuda a mantener la humedad del pescado y aporta mayor cuerpo a las preparaciones, por lo que suele elegirse cuando se busca una textura más jugosa.

Atún. Foto: Pixabay
Atún. Foto: Pixabay

Esta versión resulta especialmente indicada para rellenos, platos con pastas y recetas en las que el atún ocupa un lugar central. También puede utilizarse en bruschettas, tostadas, ensaladas frescas, papas, garbanzos o pizzas, donde aporta jugosidad sin necesidad de incorporar otras salsas.

En definitiva, la elección entre una lata de atún en agua o en aceite depende principalmente del tipo de preparación. Mientras la primera conserva un sabor más neutro y combina mejor con recetas que ya contienen grasas, la segunda ofrece una textura más suave y un sabor más intenso que puede convertirse en el protagonista del plato.

En base a La Nación/GDA

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