Agua mineral: qué efectos puede tener y qué recomiendan los especialistas

El agua mineral puede formar parte de la hidratación cotidiana y aporta minerales como calcio y magnesio. El gas puede provocar sensación de hinchazón en algunas personas, mientras que quienes tienen determinadas condiciones de salud deben prestar atención al contenido de sodio.

Vaso de agua. Foto: Pixabay
Vaso de agua. Foto: Pixabay

El agua mineral es una bebida habitual para acompañar las comidas o como alternativa al agua sin gas. Al contener minerales como calcio, magnesio, sodio y potasio, puede aportar algunos nutrientes a la dieta. En el caso del agua con gas, además, se incorpora dióxido de carbono, responsable de sus burbujas.

Pero ¿qué ocurre cuando se consume todos los días? Para una persona sana, tomar agua mineral no supone por sí mismo un problema. Sin embargo, hay algunos aspectos que conviene tener en cuenta, especialmente según el tipo de agua y las características de cada persona.

El consumo de agua mineral no provoca cálculos renales por sí solo en personas sanas. De hecho, algunas aguas minerales contienen bicarbonato y magnesio, componentes que, según estudios citados en el material, pueden ayudar a prevenir determinados tipos de cálculos.

En personas con hipertensión o problemas renales, en cambio, es importante prestar atención a la cantidad de sodio. La recomendación es revisar la etiqueta de cada producto para conocer su composición.

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Foto: Pexels.

¿El agua con gas afecta los dientes?

El dióxido de carbono hace que el agua con gas sea ligeramente ácida. Sin embargo, el agua mineral natural sin azúcares ni saborizantes resulta menos perjudicial para el esmalte dental que otras bebidas, como los refrescos azucarados o los jugos cítricos.

Por eso, el efecto sobre los dientes no es comparable al de las bebidas que contienen azúcar u otros ingredientes que pueden favorecer el desgaste dental.

¿Puede provocar hinchazón?

Las burbujas pueden generar una sensación pasajera de distensión o de tener el estómago más lleno. Se trata de un efecto relacionado con la presencia de gas y no implica un aumento de peso.

El agua con gas no contiene calorías por sí misma, por lo que su consumo no provoca aumento de peso.

Posibles beneficios

El agua mineral y el agua con gas también pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Entre los posibles efectos mencionados en el material se encuentran algunos relacionados con la digestión y la saciedad.

El agua carbonatada puede estimular la secreción de jugos gástricos y favorecer la digestión. También se ha estudiado su posible efecto sobre el tránsito intestinal en personas con estreñimiento.

Además, las burbujas pueden generar una mayor sensación de saciedad. A esto se suma el aporte de minerales como calcio y magnesio, que participan en funciones relacionadas con los huesos y el funcionamiento muscular.

No es necesario eliminar el agua mineral de la alimentación si se consume habitualmente. Especialistas citados en el texto consideran que puede formar parte de la hidratación cotidiana, siempre que no contenga azúcares añadidos.

La recomendación general que recoge el material es alternar el agua mineral con agua natural, con un consumo de una o dos latas o vasos diarios, aproximadamente entre 350 y 500 mililitros.

En caso de tener hipertensión, problemas renales, colitis o reflujo, se recomienda consultar con un médico para determinar qué tipo y cantidad de agua resulta más adecuada, especialmente en relación con el contenido de sodio y las bebidas gasificadas.

En base a El Universal/GDA

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