¿Agua con chía o caldo de huesos? La verdad detrás de los rituales virales para "sanar" el intestino

El mito del aceite de oliva en ayunas y otros hábitos que prometen mejorar tu digestión, pero tienen letra chica; por qué los expertos advierten sobre las modas de salud intestinal en redes.

Sistema digestivo
Representación del tránsito intestinal.
Foto: Freepik.

La salud intestinal se ha convertido en una de las grandes tendencias en redes sociales. A diario circulan alimentos, bebidas y rituales que prometen “sanar el intestino” y mejorar desde la energía hasta el estado de ánimo. Sin embargo, investigadores advierten que muchos de estos mensajes simplifican en exceso un sistema complejo y no siempre cuentan con respaldo científico sólido.

Desde beber agua con semillas de chía en ayunas hasta sumar gel de musgo marino a los batidos o consumir caldo de huesos de forma regular, varios productos se popularizaron por sus beneficios digestivos. Aunque algunos aportan nutrientes útiles, especialistas señalan que la investigación sobre el microbioma intestinal todavía está en desarrollo y que no existen soluciones universales.

El intestino comprende todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano. En su interior habita el microbioma intestinal: una comunidad de billones de bacterias, virus y hongos que cumple un rol clave en el funcionamiento del organismo. Este ecosistema influye tanto en la salud física como en la mental.

Cada microbioma es único y su equilibrio se asocia con una mejor obtención de energía de los alimentos, la regulación del azúcar en sangre y la respuesta inmunológica. En los últimos años, además, se ha investigado su vínculo con el estado de ánimo y la ansiedad. Aun así, los expertos coinciden en que, en personas sanas, no hay evidencia suficiente para intervenirlo de forma constante.

Una copa de agua con semillas de chía.
Una copa de agua con semillas de chía.
Foto: iStock

Alimentos de moda: qué dice la ciencia

El microbiólogo Alan Walker y la especialista en salud intestinal Megan Rossi explican que muchos productos virales contienen “una parte de verdad”, pero suelen presentarse como soluciones milagrosas. Esto es lo que se sabe sobre algunos de los más difundidos:

  1. Agua con semillas de chía. Las semillas aportan fibra, que puede favorecer la regularidad intestinal y servir de alimento para bacterias beneficiosas. Sin embargo, ningún tipo de fibra actúa por sí sola. Consumirlas no representa un riesgo, pero su efecto es limitado si se las considera una estrategia aislada.
  2. Tragos de aceite de oliva. El aceite de oliva es reconocido por sus propiedades antiinflamatorias y cardiovasculares, y puede ayudar en casos de estreñimiento. No obstante, no hay pruebas claras de que beberlo solo tenga un impacto distinto al de incorporarlo a las comidas.
  3. Gel de musgo marino. Derivado de algas, se promociona por su contenido de fibra, vitaminas y minerales. La evidencia científica sobre sus beneficios digestivos es escasa y su consumo en exceso puede implicar riesgos, como una ingesta elevada de yodo o metales pesados, especialmente en personas con enfermedades intestinales.
  4. Caldo de huesos. Aunque aporta proteínas y minerales, estos se absorben principalmente en el intestino delgado, mientras que la mayor parte del microbioma reside en el intestino grueso. No hay pruebas sólidas de que tenga efectos significativos sobre la microbiota, y si no se elimina la grasa saturada, puede impactar negativamente en el colesterol.
  5. Kombucha. Este té fermentado contiene compuestos antioxidantes y ácidos naturales. Puede ser una opción válida, siempre que se trate de versiones realmente fermentadas y sin azúcares añadidos o edulcorantes artificiales. No todas las opciones comerciales ofrecen los mismos beneficios.
Intestino
Mujer forma un corazón con sus manos sobre su intestino.
Foto: Freepik.

Síntomas persistentes como diarrea, estreñimiento, gases excesivos o dolor abdominal requieren consulta médica. En esos casos, los especialistas advierten contra las dietas restrictivas o las soluciones rápidas promovidas en redes sociales.

El consenso científico apunta a recomendaciones más simples y sostenibles: aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal, incorporar más fibra en la dieta y reducir los ultraprocesados. Para la mayoría de las personas sanas, no es necesario “curar” el intestino. Cuidarlo pasa menos por seguir modas y más por mantener hábitos alimentarios equilibrados a lo largo del tiempo.

Con base en El Tiempo/GDA

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