Redacción El País
Cocinar arroz parece una tarea simple, pero lograr un grano suelto, bien cocido y sabroso requiere técnica y atención a los detalles.
Según publicó FOODIT, en la cocina doméstica es clave aplicar métodos específicos que influyen tanto en la textura final como en el aprovechamiento de los nutrientes del cereal.
Desde la limpieza inicial hasta el control de la temperatura, cada paso incide en el resultado.
A continuación, los ocho errores más frecuentes al cocinar arroz y los trucos que utilizan los chefs para evitar fallas.
1. No lavar el grano antes de cocinarlo
El primer paso fundamental es el enjuague del arroz para eliminar el almidón superficial. Esta acción reduce la posibilidad de que el grano quede pegajoso luego del hervor.
La intensidad del lavado depende de la receta: para sushi, el arroz debe enjuagarse varias veces hasta que el agua salga transparente, mientras que para una paella no es necesario un lavado tan exhaustivo. El tratamiento inicial del grano seco influye directamente en si el resultado final queda suelto o apelmazado.
2. Descuidar los tiempos de cocción
Cada variedad de arroz responde de manera distinta al calor y requiere tiempos específicos. El cocinero debe ajustar la cocción según se trate de arroz blanco, integral o parbolizado.
El arroz blanco se cocina en unos 15 minutos y necesita otros cinco de reposo. El arroz integral, en cambio, presenta mayor dureza y requiere al menos 20 minutos de cocción. Respetar estos tiempos permite que el grano se cocine de manera pareja, sin deshacerse por fuera ni quedar crudo en el centro.
3. Usar una cantidad incorrecta de agua
La proporción de líquido es clave para lograr una buena textura. Un exceso de agua produce un arroz blando y sin sabor, mientras que una cantidad insuficiente puede dejar el grano duro o pegado al fondo de la olla.
Como regla general, se utilizan dos tazas de líquido por cada taza de arroz, aunque esta proporción puede variar según la receta o las indicaciones del fabricante. Mantener el equilibrio hídrico favorece una absorción uniforme durante la cocción.
4. Revolver el arroz durante la cocción
Manipular el arroz mientras se cocina afecta su estructura. Revolver los granos puede quebrarlos y generar una textura pastosa no deseada.
El arroz debe cocerse sin intervención para conservar su forma. En preparaciones secas, no es necesario tapar la olla, mientras que el arroz blanco suele requerir tapa para aprovechar el vapor generado durante el hervor.
5. Usar ollas de poco espesor
El material del recipiente influye directamente en la distribución del calor. Las ollas delgadas, comunes en la cocina hogareña, tienden a concentrar el calor en la base y pueden quemar el arroz con facilidad.
Los chefs recomiendan utilizar ollas de fondo grueso, que permiten una transmisión más pareja del calor y protegen el grano del fuego directo, evitando sabores indeseados.
6. Cocinar a fuego demasiado alto
Intentar acelerar la cocción con temperaturas elevadas suele arruinar el resultado. El fuego alto evapora el agua antes de que el grano termine de hidratarse.
La técnica adecuada consiste en mantener un fuego bajo o medio durante todo el proceso, lo que permite una cocción lenta y uniforme.
7. Omitir el tiempo de reposo
La cocción no finaliza al apagar el fuego. El reposo es un paso clave para que la humedad interna se distribuya de manera homogénea y el arroz adquiera su textura definitiva.
Durante este tiempo, además, el grano termina de absorber los sabores de las especias o condimentos utilizados. Por eso, no se recomienda servir el arroz inmediatamente después de retirarlo del fuego.
8. Agregar líquidos fríos
En recetas que incorporan caldo de carne o de vegetales, es fundamental respetar la temperatura del líquido. Añadir caldos fríos interrumpe la cocción y altera el punto final del arroz.
Para evitar este error, los líquidos deben incorporarse siempre calientes, de modo de no cortar el proceso térmico.
En base a La Nación/GDA