Redacción El País
Mañana se celebra el Día Mundial de la Nutella, una excusa perfecta para disfrutar de la crema de avellanas más famosa del mundo, pero también para repensar cómo la consumimos. Aunque su sabor es inconfundible, la versión industrial es un ultraprocesado con alto contenido de azúcar y grasas refinadas. La buena noticia: puede hacerse en casa y usarla en desayunos y meriendas mucho más equilibrados, sin resignar placer.
El atractivo está en la combinación de grasa + dulzor, una dupla que el cerebro asocia con energía rápida y recompensa. En pequeñas cantidades, y dentro de una alimentación variada, puede formar parte de un desayuno o merienda placentera. El problema aparece cuando se convierte en un consumo habitual y sin medida.
Cómo hacer crema de avellanas casera
Hacer crema de avellanas en casa es más simple de lo que parece y permite evitar conservantes, aceites refinados y exceso de azúcar.
Ingredientes:
- 200 gramos de avellanas tostadas
- 1 a 2 cucharadas de cacao amargo
- Endulzante a gusto (dátiles, miel o un poco de azúcar mascabo)
- Opcional: 1 cucharada de aceite de coco o de girasol alto oleico
- Opcional: un chorrito de leche vegetal
Preparación: Procesar las avellanas calientes hasta que liberen su aceite y se forme una pasta. Agregar el cacao y el endulzante elegido. Si se desea una textura más fluida, sumar un poco de aceite o leche vegetal. Dura hasta una semana en heladera, en frasco hermético.
Tres recetas saludables para celebrar el Día Mundial de la Nutella
- Tostada integral con banana y crema de avellanas casera. Untar una tostada integral con una cucharada de crema de avellanas casera, agregar rodajas de banana y espolvorear con semillas de chía o lino. Aporta fibra, grasas saludables y energía sostenida.
- Avena tibia con cacao y avellanas. Preparar avena cocida con leche o bebida vegetal. Al servir, agregar una cucharada de crema de avellanas, frutos rojos frescos y algunas avellanas picadas. Es reconfortante, saciante y ayuda a evitar picos de azúcar en sangre.
- Pancakes de avena con corazón de avellanas. Licuar avena arrollada, huevo, un poco de leche y polvo de hornear. Cocinar pancakes pequeños y servir con una cucharada de crema de avellanas y fruta fresca. Una opción más balanceada que los pancakes tradicionales, sin harinas refinadas.
Los nutricionistas coinciden en que el secreto no está en prohibir, sino en elegir mejor y moderar. Preparar versiones caseras, usar porciones pequeñas y combinarlas con alimentos ricos en fibra y proteínas permite disfrutar del sabor sin que se convierta en un hábito poco saludable.