Tres alimentos que se consumen a diario y dañan los riñones en silencio, según expertos

La alimentación cotidiana puede deteriorar la salud renal sin dar señales claras. Azúcares, sodio y ciertos minerales aparecen entre los principales factores de riesgo para los riñones.

Sal en las comidas
Sal en las comidas

Redacción El País
El funcionamiento de los riñones es una verdadera obra de precisión biológica. Estos órganos filtran la sangre de manera constante para eliminar desechos y regular líquidos, sales y minerales. Sin embargo, una alimentación diaria desbalanceada puede afectar ese mecanismo sin provocar síntomas inmediatos, acelerando el daño renal de forma silenciosa y progresiva.

En la práctica clínica, muchos casos de enfermedad renal crónica se detectan tarde, cuando el deterioro ya está avanzado. Especialistas en nefrología coinciden en que el problema no suele aparecer de un día para otro, sino que se construye a partir de hábitos alimentarios sostenidos en el tiempo.

Enfermedades metabólicas y dieta moderna: una relación directa

La evidencia médica muestra que patologías como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la obesidad están estrechamente ligadas al deterioro de la función renal. Estas condiciones, cada vez más frecuentes, tienen un fuerte componente nutricional y están asociadas a la dieta moderna, rica en productos ultraprocesados.

Según advierten especialistas consultados por medios de salud regionales, muchas personas conviven con algún grado de daño renal sin saberlo. El cuerpo se adapta, compensa, y cuando aparecen los síntomas, el margen de maniobra suele ser más reducido.

mujer tomando bebida energética
Las bebidas "energy" tienen varias contraindicaciones.
Foto: Commons.

Tres grupos de alimentos que requieren moderación

La prevención de la enfermedad renal pasa, en gran medida, por revisar qué se come todos los días. Investigaciones científicas y organismos de referencia en nefrología señalan tres grupos de alimentos que, consumidos en exceso, pueden comprometer la salud de los riñones:

  • Azúcares industriales y bebidas azucaradas.

El consumo elevado de azúcares añadidos favorece la resistencia a la insulina, el aumento de peso y niveles elevados de ácido úrico. Estudios publicados en revistas especializadas en nefrología asocian la ingesta frecuente de bebidas azucaradas con un mayor riesgo de daño renal, incluso en personas sin diagnóstico previo.

  • Alimentos con alto contenido de sodio.

La sal en exceso impacta directamente sobre la presión arterial, uno de los principales enemigos del riñón. Productos congelados, embutidos y comidas listas suelen concentrar grandes cantidades de sodio oculto, superando con facilidad las recomendaciones diarias, especialmente en personas con hipertensión.

  • Vegetales ricos en potasio, como la papa.

En personas sanas, el potasio se elimina sin dificultad. Pero cuando hay deterioro renal, ese equilibrio se pierde. Algunas investigaciones indican que el potasio proveniente de la papa puede elevar más rápidamente los niveles en sangre, lo que aumenta el riesgo de alteraciones cardíacas en pacientes con enfermedad renal.

Papas
Bowl con papas.
Foto: Freepik.

Cuando falla la filtración, el cuerpo lo siente

Cuando los riñones pierden capacidad de filtrado, el impacto se extiende a todo el organismo. Un mal funcionamiento renal puede derivar en anemia, problemas óseos, mayor riesgo cardiovascular y desajustes persistentes en la presión arterial.

Nutricionistas clínicos coinciden en que la alimentación es uno de los factores más determinantes en la progresión de la enfermedad renal. Regular el consumo de sales, azúcares y ciertos minerales no es una moda, sino una estrategia clave para preservar el equilibrio interno y cuidar la salud a largo plazo.

En base a El Tiempo/GDA

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